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18/11/2025

Fuerte advertencia de la Agencia Nacional de Seguridad Vial lanzó por el uso de licencias truchas para conducir

“Conducir con responsabilidad implica contar siempre con una licencia auténtica,” remarcó el comunicado de la ANSV.

La reciente advertencia emitida por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) en Argentina pone en evidencia una problemática grave que afecta las rutas del país: el uso de licencias de conducir falsificadas. Esta situación, descubierta durante un control de rutina en la Ruta Nacional 34, en Susana, Santa Fe, revela un entramado de ilegalidades que no solo pone en riesgo la seguridad vial, sino que también incurre directamente en delitos penales.

Durante el operativo, un conductor de camión fue detenido al presentar una licencia cuya autenticidad levantó sospechas inmediatas. La falta de elementos esenciales, como los hologramas y la presencia de irregularidades en el documento, llevó a las autoridades a verificar la validez de la licencia en el sistema nacional. Como se temía, el documento resultó ser falsificado. Ante los hechos, el conductor confesó haber adquirido la licencia ilegal a través de una transacción en redes sociales.

Acto seguido, se dio inicio a un proceso judicial y se llevó a cabo la retención del camión. La ley argentina, especialmente la Ley Nacional de Tránsito 24.449, estipula claramente que todos los conductores deben portar una licencia válida y en correspondencia con el vehículo que manejan. La posesión de una licencia falsificada está clasificada como una "falta grave" y no solo eso, también es un delito tipificado en el Código Penal bajo el uso de documento público falso.

Un texto de la ANSV resalta además que el uso de documentos adulterados no se limita a una infracción común de tránsito. “Circular con una licencia de conducir apócrifa o adulterada no es una infracción menor: es un delito”, subraya la autoridad en seguridad vial, citada por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Los conductores identificados en estas condiciones pueden enfrentar causas judiciales por uso de documento público falso, multas económicas considerables —que, en la provincia de Buenos Aires, pueden llegar hasta los $1.700.000—, y la retención inmediata del vehículo involucrado en el hecho.

Para combatir este problema, la Agencia Nacional de Seguridad Vial ha implementado mecanismos rigurosos de verificación de las licencias a través del Sistema Nacional de Licencias de Conducir (SINALIC). Las tarjetas auténticas incorporan características únicas, desde tintas visibles solo bajo luz ultravioleta hasta códigos de seguridad individuales, asegurando la intransferibilidad y legítima obtención del documento. Asimismo, en la era digital, la implementación de la Licencia Nacional de Conducir digital permite a los conductores validarse de manera sencilla y efectiva a través de aplicaciones móviles oficiales vinculadas a la entidad.

Este caso emblemático no solo recalca la importancia de poseer una licencia genuina para la conducción, sino que también visibiliza el compromiso tanto de las autoridades como de los ciudadanos para asegurar un entorno vial seguro y regulado. Las consecuencias legales de ignorar estas normativas representan un costo altísimo, que va más allá del aspecto monetario, afectando también la confianza en el sistema y la integridad de las operaciones logísticas diarias en Argentina.