ANTE LA ONU
Rusia y China denunciaron "falta de claridad" en el plan de paz de Donald Trump para Gaza
China y Rusia han levantado serias preocupaciones en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la falta de claridad y concreción en el plan de paz propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la Franja de Gaza.
Este plan, que busca supuestamente traer estabilidad a la región sagazmente golpeada por conflictos, ha sido aprobado en parte gracias al impulso de la administración estadounidense, aunque no sin recibir críticas feroces y relevantes por parte de actores clave en la política internacional.
El lunes pasado, la ONU dio luz verde a una resolución basada en un controvertido plan de 20 puntos, que busca implementar el despliegue de una Fuerza de Seguridad Internacional (ISF) hasta finales de 2027. Este organismo estaría encargado de asegurar las fronteras de Gaza con Israel y Egipto, su propósito incluye además la protección de los civiles y los corredores humanitarios, mientras se capacita a una fuerza policial palestina.
Sin embargo, la abstención tanto de Rusia como de China, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad con poder de veto, puso de manifiesto la falta de consenso total e impidió la unanimidad en el discurso entre las grandes potencias.
El embajador ruso, Vasili Nebenzia, uno de los principales críticos y que había presentado una propuesta alternativa, fue especialmente mordaz en su evaluación. Expresó su preocupación sobre el proceso como "demasiado apresurado", cuestionando la falta de "plazos claros para la transferencia a la Autoridad Palestina del control de las áreas clave" de la Franja, y lamentó la existencia de una fuerza que, según él, podría actuar con un nivel alarmante de autonomía, comparándola audazmente con "prácticas de épocas coloniales" pasadas.
En una línea argumentativa similar, el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, cuestionó la solidez del proyecto estadounidense. Aludió a la escasa visibilidad y reconocimiento de la soberanía palestina en un plan que podía ser percibido como inclinado hacia intereses no árabes, dejando a un lado las preocupaciones históricas y las aspiraciones legítimas del pueblo palestino.
La estructura, composición y misiones concretas de la Joint Peace Authority y de la ISF han levantado dudas, sugiriendo que podrían ejercer un poder más allá del necesario y no bien revisado, carente de controles efectivos internacionales.