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12/11/2025

La momia del "Niño del Aconcagua" volvió a Mendoza tras décadas en un freezer del Conicet

Desde el Ministerio de Cultura confirmaron que no habrá exposición al público y que los restos serán trasladados nuevamente a la montaña, el lugar donde fueron hallados en 1985.

La momia conocida como el Niño del Aconcagua volvió a Mendoza después de más de cuatro décadas bajo custodia del Conicet. Los restos del niño inca de 8 años fueron trasladados al Museo Cornelio Moyano, donde permanecerán resguardados en una sala especialmente acondicionada para su conservación.

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El hallazgo del niño se remonta a 1985, cuando un grupo de expedicionarios mendocinos lo descubrió en las alturas del Aconcagua. Desde entonces, la momia fue objeto de múltiples investigaciones científicas y permaneció almacenada en un freezer del Conicet para garantizar su preservación.



En el museo provincial se construyó un espacio exclusivo para la momia, con control térmico y microambiental, destinado a evitar cualquier deterioro físico, químico o biológico.

“Se acondicionó un nuevo espacio y un reservorio con control térmico que garantiza la seguridad y las condiciones microambientales necesarias”, explicaron desde el Ministerio de Cultura, Infancias y DGE.

La momia permanece en una sala cerrada al público
La sala de guarda, denominada por las comunidades indígenas Gualtach Caye, permanecerá cerrada al público, respetando las tradiciones y la sensibilidad cultural. A diferencia del Museo de Arqueología de Alta Montaña de Salta, donde se exhiben los niños de Llullaillaco, en Mendoza no se permitirá el acceso de visitantes.

Desde el Ministerio aclararon: “En el Museo Cornelio Moyano, el niño descansará sin intervención ni exposición, en condiciones dignas y bajo el marco legal indígena, hasta su retorno final a su morada en la Walta sagrada del Aconcagua”.

En los próximos meses, los restos serán trasladados nuevamente a la montaña, el lugar donde fueron hallados y donde siglos atrás fueron depositados como ofrenda. Para las comunidades originarias, este traslado representa un acto de reparación histórica y un reconocimiento del valor ancestral y simbólico del Niño del Aconcagua.

Luego de décadas bajo custodia científica, su regreso marca un hito en la preservación del patrimonio cultural y en el respeto hacia las tradiciones de los pueblos originarios.