Publicidad
 
11/11/2025

El Gobierno habilitó a los colegios privados para fijar las cuotas sin pedir autorización

La medida fue comunicada por decreto en el Boletín Oficial. Hacía tres décadas que el Estado tenía la última palabra antes de una actualización.

En una reciente y significativa medida, el Gobierno ha decidido eliminar las regulaciones que controlaban los aranceles de los colegios privados en el país. A través del decreto 787, publicado en el Boletín Oficial, las instituciones educativas de gestión privada tendrán la libertad de establecer sus cuotas y matrículas sin requerir la tradicional autorización del Estado, derogando así un sistema de control que había estado en vigencia durante aproximadamente tres décadas.

Lee también: El Tesoro Nacional canceló un vencimiento con el FMI: en cuánto quedaron las reservas

Esta decisión surge en un contexto donde el Ejecutivo plantea la necesidad de adaptar el marco normativo vigente para propiciar un ambiente más favorable para la actividad educativa privada. Según el decreto, el objetivo es garantizar la sostenibilidad de dichos establecimientos y asegurar a los estudiantes el derecho a una educación de calidad, una preocupación que se ha vuelto recurrente en los discursos gubernamentales.

El decreto justifica esta flexibilización argumentando que el anterior esquema regulatorio, que necesitaba la aprobación estatal para cualquier ajuste en los aranceles, imponía 'limitaciones y exigencias que obstaculizaban la adaptación de los institutos a las realidades cambiantes del contexto educativo y económico'. El Gobierno, liderado por el presidente Javier Milei, afirma que la normativa previa no correspondía con las necesidades del presente y dificultaba tanto la operatividad razonable de las instituciones como la justa competencia en el mercado educativo.

Asimismo, las autoridades enfatizan que el sistema anterior podría conllevar un descenso en la calidad educativa, ya que los establecimientos no podrían adecuadamente ajustarse para cubrir los costos variables de operación, lo cual se traduciría en una disminución de las capacidades de respuesta ante nuevas demandas del sector. El Estado reconoce además que este sistema podía elevar innecesariamente las cuotas, al obligar a los institutos a cubrir posibles contingencias financieras sin los correspondientes ajustes temporales aprobados.

Este cambio ha provocado diversas opiniones en la sociedad. Por un lado, algunos sectores educativos indican que esta medida permitirá a las instituciones manejar con mayor autonomía su estructura de costos y mejorar la calidad de sus servicios en respuesta directa a las demandas del mercado. Sin embargo, otros expresan preocupación por la posibilidad de que esta desregulación lleve a un incremento desmedido de los precios de las cuotas, cuyo impacto sería directamente absorbido por las familias.