La gente se endeuda para comer y se desploman las ventas de ropa y calzado
La caída del consumo en Argentina ha tenido un significativo efecto en sectores claves de la economía, particularmente en las industrias textil y del calzado. Empresarios de estas áreas han alzado sus voces manifestando su preocupación ante la drástica reducción en las ventas, un fenómeno que parece extenderse sin un final a la vista.
Pedro Bergaglio, reconocido por su papel como presidente de la Cámara del Sweater, ha señalado que el principal problema radica en una caída alarmante de la demanda. "La gente está priorizando la compra de alimentos, a menudo a través de tarjetas de crédito, en lugar de optar por ropa o calzado", explicó Bergaglio durante una entrevista con el programa de streaming Inteligencia Empresarial. El fenómeno de sobreoferta en el mercado, atribuido en parte a la liberación de importaciones, agrava aún más la situación.
La apertura de más de 14.000 CUITs para importadores ha incidido directamente en el aumento de productos extranjeros en el mercado, un punto recordado por Bergaglio como parte de las medidas instrumentadas bajo el gobierno del presidente Javier Milei. Esta circunstancia se refleja en datos proporcionados por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), que reportan un descenso superior al 30% en los precios de indumentaria y calzado desde 2023, en contraposición a un aumento del 53% en los servicios.
Mientras tanto, Horacio Moschetto, quien lidera la Cámara de la Industria del Calzado, destaca que esta baja de precios no surge de mayores condiciones de competencia, sino a un sobrestock que sobrepasa la demanda. “Hay un excedente de zapatos que no encuentra compradores”, resumió Moschetto señalando la frustrante paradoja de contar con productos, pero sin poder moverlos debido a la insuficiencia de demanda.
Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), se han comunicado requerimientos para aliviar esta dolencia económica mediante reactivación de las líneas de crédito y ajustes que fomenten el gasto del consumidor. La capacidad adquisitiva de las familias se ha vuelto insuficiente, dejando a muchas sin la posibilidad de llenar incluso su carro de supermercado, llevando a un aumento significativo del endeudamiento con tarjetas de crédito, algo que se evidencia en el no pago de resúmenes de tarjeta.
El Banco Central ha dado a conocer que la deuda real con tarjetas de crédito registró un crecimiento asombroso del 55% de julio de 2024 a julio de 2025. Este panorama es especialmente grave en regiones como Buenos Aires, Tierra del Fuego y Santa Cruz, donde la disparidad es más prominente. Con un total de 11,5 millones de personas en el círculo crediticio hasta julio de 2025, casi una cuarta parte de la población se encuentra en una situación de deuda activa. Está claro, el Gobierno tiene el delicado cometido de esforzarse por reactivar la economía y restaurar la demanda interna en el país, un objetivo que se perfila como titánico frente a las proyecciones económicas actuales.