El presidente electo de Bolivia dijo que pedirá ayuda a Argentina ante la falta de combustible en su país
El presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, se prepara para asumir un mandato marcado por desafíos económicos significativos. En su primera conferencia de prensa tras ganar la segunda vuelta electoral, Paz anunció políticas orientadas a restablecer y fortalecer relaciones internacionales, especialmente con Estados Unidos, para abordar la crisis de combustibles que afecta al país.
Desde 2008, Bolivia ha mantenido relaciones tensas con Estados Unidos, durante la administración de Evo Morales, quien adoptó una postura diplomática de confrontación con el país norteamericano. Sin embargo, Paz busca dar un giro a esta situación, planteando una estrategia de diálogo y cooperación. "En el caso puntual de Estados Unidos, esa relación se va a retomar", subrayó el mandatario electo, subrayando la urgencia de volver a abrir canales de cooperación para restaurar el suministro de combustible.

La falta de diésel y gasolina ha sido un problema persistente desde inicios de 2023, agravando una situación económica que ya se veía complicada por insuficiencia de divisas y una inflación que alcanza casi el 17%. Paz informó que ha cultivado acercamientos con "países amigos" en la región, entre ellos la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, para buscar su respaldo ante esta emergencia energética. Estos contactos internacionales son cruciales, puesto que pueden facilitar el acceso a los recursos necesarios para apaciguar las tensiones internas y reactivar la economía.
El presidente electo subrayó la importancia de que estas medidas comiencen a surtir efecto inmediatamente después de que asuma el cargo el próximo 8 de noviembre. "Estamos coordinando de la mejor manera para que llegue ese tan necesario hidrocarburo", enfatizó Paz, quien se mostró confiado en que estas acciones proporcionarán alivio a la población boliviana.
El panorama político también juega un papel clave. Paz, quien triunfó en la segunda vuelta electoral con un 54,61% de los votos frente a su rival Jorge Tuto Quiroga, representa una oportunidad para reconfigurar la dirección política de Bolivia. Con el respaldo mayoritario del electorado, su promesa de renovar la política exterior y de implementar medidas económicas reformistas será observada con gran expectativa tanto a nivel nacional como internacional.