Robo de película: se llevaron joyas de la Corona del Museo del Louvre
En un acontecimiento que ha dejado a la capital francesa conmocionada, el icónico Museo del Louvre de París fue escenario de un impresionante robo este fin de semana. Un equipo de delincuentes altamente organizados sustrajo nueve piezas valiosas de la histórica colección de joyas de Napoleón, dejando tras de sí una estela de incredulidad y preocupación.
El botín principal son joyas de la colección de la Corona Francesa, descriptas por las autoridades como de "valor inestimable". Saquearon dos vitrinas de la Galería de Apolo. Medios franceses precisaron que se llevaron nueve piezas de la colección de Napoleón y la emperatriz Eugenia. Una de las joyas, la corona de la emperatriz, fue encontrada dañada fuera del museo.
Laurent Nuñez, Ministro del Interior de Francia, describió el incidente como un golpe devastador para el patrimonio cultural del país. "Estas piezas son irreemplazables y su pérdida es incalculable para nuestra historia", resaltó Nuñez al dirigirse a la nación a través de los medios de comunicación locales.
Según informes oficiales, el robo fue meticulosamente planeado y ejecutado con gran rapidez. Los ladrones emplearon tecnología moderna, como una amoladora angular, para acceder al recinto por las ventanas en solo minutos. Actuaron con precisión milimétrica antes de huir en una motocicleta hacia la autopista A6, uno de los principales ejes de transporte de Francia.

Este ataque no solo ha puesto en jaque la seguridad del Louvre, sino que ha expuesto vulnerabilidades críticas en la protección de los tesoros culturales de Francia. En una efusiva conferencia de prensa, Nuñez se comprometió a redoblar esfuerzos para modernizar los sistemas de seguridad de los museos nacionales.
El diario Le Parisien fue uno de los primeros en informar que los ladrones habían aprovechado las reformas estructurales en curso para irrumpir en el museo desde el lado del río Sena, utilizando un montacargas para alcanzar el lugar específico donde se encontraban las joyas. Aunque nadie resultó herido en el robo, el impacto emocional entre visitantes y personal fue significativo, con escenas de pánico que fueron capturadas por las cámaras y difundidas posteriormente en internet.
Las piezas robadas, que incluyen un delicado collar, un broche adornado y una tiara de gran valor, han desencadenado temores de que puedan ser desmanteladas para revender los materiales de los que están hechas. Los expertos advierten que la venta individual de los diamantes complicaría cualquier intento de recuperación intacta de las joyas originales.
El episodio ha reavivado la memoria de robos pasados en el Louvre, incluyendo el infame hurto de la Mona Lisa en 1911. Esta vez, sin embargo, el muse nacional enfrenta un nuevo desafío: el cierre temporal de sus puertas, anunciado en su cuenta oficial de redes sociales, y una revisión exhaustiva de las medidas de seguridad.
Personas en las cercanías del museo durante el incidente narran una escena caótica donde se enfrentaron la confusión, la alarma y la incredulidad. "Fue una locura", revivió una testigo, describiendo cómo las autoridades luchaban por ingresar al edificio desde las puertas laterales, donde quedaron atrapados brevemente. Este angustioso suceso llega en un momento de auge turístico en París, aumentando así la presión sobre las autoridades para capturar a los perpetradores lo más pronto posible y restaurar la confianza en uno de sus patrimonios culturales más valiosos.