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05/10/2025

Monjas de clausura: así viven las Carmelitas Descalzas que no salen del monasterio desde hace casi 20 años en Viedma

Recientemente visitaron el espacio en el que viven nueve religiosas, donde combinan trabajo, oración y vida en comunidad.
Las monjas llegaron en noviembre de 2006 a Viedma (Fotos: NoticiasNet)
Las monjas llegaron en noviembre de 2006 a Viedma (Fotos: NoticiasNet)

En noviembre 2006 una comunidad de las Carmelitas Descalzas llegó a Viedma para instalarse en el monasterio ubicado en la ex Ruta 3 en el ingreso del barrio que hoy está en formación y que lleva su nombre. En aquel año, 7 monjas empezaron a darle vida a este grupo que se oficializó como carmelo el 19 de marzo de 2007.

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No fue sencillo, publicó el portal NoticiaNet, ya que el reglamento indica que deben ser 20 y tiene que existir el pedido de un Obispo. Hoy son nueve religiosas las que viven allí y que llevan una vida dedica a Dios. Son monjas de clausura, cuya misión es de pobreza, castidad y obediencia. No salen del monasterio, viven de lo que generan, y alguna que otra donación, pero que es mínima.  

Para entender un poco más este mundo tan distinto a lo frenético, a lo que sucede en la calle, el sitio informativo de Viedma estuvo en el Monasterio. Un lugar en el que se respira paz y tranquilidad. Donde el sonido de las ramas de los árboles, menándose al compás del viento, y el cantar de los pajaritos ganan terreno.

La Priori de la comunidad, Liliana, con la amabilidad que la caracteriza, contó detalles que seguramente muchos no conocen. De antemano, explicó su título: “Nosotros vamos renovando cada tres años a la nueva hermana que anima a la comunidad. Por estos tres años estoy yo a cargo. Una Priori es quien tiene el rol de superiora, de guía, digamos”.

 

—¿Cómo es el proceso de elección?

—Las hermanas que tenemos los votos perpetuos, que somos las que tenemos el velo negro, que acá somos todas las que ya hemos hecho nuestros votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia, somos las que elegimos dentro de las hermanas a la que va a animar a la comunidad. Cuando hay una hermana que está en formación, una novicia que le decimos, tiene el velo blanco. Entonces, cuando ya hace definitivamente su profesión, que ya es definitivamente monja, ahí ya formas parte estable de la comunidad, entonces nosotras elegimos, viene el Obispo, y ahí se elige la Priora y las consejeras que acompañan el gobierno de la casa.

 

—¿Cuál es el trabajo que realizan?

 

—Nosotras, por nuestro voto de pobreza, por las constituciones, nosotras hacemos trabajos artesanales. Tenemos distintos talleres de trabajo, y como parte del carisma la oración, el trabajo y el silencio como un pilar fundamental. Entonces trabajamos solas en los talleres, en silencio, y hacemos trabajos artesanales como alfajores, torta rogel, budines, licores, una hermana hace telar, trabajos en cuero, todo según las habilidades que tenga cada una. Ahora empezamos a hacer un pan integral muy rico que lo estamos vendiendo en la feria, lo vende la gente de Caritas, porque nosotras, como parte de nuestro carisma, no podemos salir.

 

—¿Desde que llegaron están en el monasterio sin salir?

 

—Solemos salir a hacer compras, porque tenemos que comer, pero nada más. Es una salida cada tanto, que la gente nos ve en el micro, y les llama la atención. Esa es la única salida. Nuestra actividad es toda en el monasterio y nuestro carisma es la oración. Rezamos por la Iglesia, por la salvación de las almas, por los sacerdotes, esa es nuestra pastoral, y es acá adentro. Es una vida en común por la Iglesia, una vida comunitaria fuerte. Todo es acá adentro.

 

—¿Pueden recibir visitas?

 

—Las personas pueden venir a participar de las misas, venir a rezar con nosotras en la capilla, en el locutorio se puede escuchar, recibimos pedidos de oraciones, y también vendemos las cositas que te comenté que hacemos. Se pueden acercar a comprar acá. Nuestras familias pueden venir a visitarnos, para eso está la casita de huésped, que se pueden alojar ahí.

 

—¿Qué otros trabajos realizan?

 

—También restauraciones, virgen misionera, trabajos en rosarios, también bordados...nosotras vivimos de lo que vendemos, por eso también estamos haciendo más cosas alimenticias. Antes era más lo religioso, que salía más, que tratamos de mantener, pero también la parte de alimentos. Para Navidad hacemos muchos budines. Vendemos acá, en la feria a través de Caritas, y estamos tratando de llegar a algunos negocios porque ese es nuestro sustento. Por constitución nos mantenemos con el trabajo y si hay alguna donación, pero no hay donaciones fijas, por eso es importante que nos conozcan y saber qué es lo que vendemos y cómo pueden adquirir nuestros productos. Todo lo que hacemos se hace en un clima de oración. cada hermana pone mucha dedicación en lo que hace. Combinamos el trabajo, la oración y la vida en comunidad. Después, limpiamos la casa...un día cocina cada una.

 

—¿Cómo es un día acá adentro?

 

—Nos levantamos muy temprano. Tenemos siete momentos de oración en el día, hay momentos de oración que son solas y hay momentos en el que son todas juntas. A la mañana nos levantamos, hacemos una oración personal, cada una donde quiere, ya sea en la habitación -nosotras le decimos celda a la habitación- o en la capilla, y después nos juntamos a rezar laudes antes de la misa que es a las ocho de la mañana. Ahí rezamos todas juntas en el coro, que es el lugar que está en la capilla, rezamos primero laudes, luego las tercias, que son salmos con lectura breve, con la liturgia de los fieles, luego viene la misa y después de la misa las hermanas van a desayunar, y luego la jornada de trabajo de cada hermana. Una se prepara para cocinar y el resto a sus talleres. A las 12.30 vamos rezar la hora sexta al coro, bendecimos el mediodía, y vamos a comer. Comemos todas juntas, pero en silencio, y leemos algo espiritual mientras se come en silencio. Luego de la lectura damos el alabado, que ahí se puede hablar. Luego lavamos los platos y ahí tenemos una hora de recreación, donde todas podemos charlar, y nos compartimos. y también a la noche después de cenar. Esos son los dos momentos de recreación del día. De ahí rezamos la nona, que es de silencio también. La tarde también se usa para la lectura espiritual o si alguna está estudiando...y a las siete de la tarde rezamos vísperas, que es la oración de la tarde, lo hacemos todas juntas. Siempre en esa oración, que es con los salmos de la biblia, llevamos las oraciones que nos confían…

 

—¿La gente se acerca a pedir una oración?

 

—La gente llama por teléfono o viene y pide por los enfermos, la falta de trabajo, por la paz, por la Iglesia. Después de las vísperas tenemos otra hora de oración que es personal, es una hora de reloj, y volvemos a rezar el oficio de lectura, y leemos el Antiguo Testamento, algunos comentarios, y los salmos. El día termina también con una oración. Todo el día tiene que estar en combinación de trabajo con silencio. Tiene que ser muy fuerte la fraternidad porque estamos todo el día juntas. Es todo por la Iglesia...no damos catequesis, no salimos, nuestra vida es puerta adentro y la oración.

 

—¿En los momentos de recreación puede mirar televisión, escuchar música, internet?

 

—No, televisión no. Televisión, los fines de semana, después de la cena tenemos la recreación de la noche, y los domingos a la noche nosotras vemos una película. Elegimos una sola película que vemos juntas y después compartimos eso como una recreación. Pero sí estamos informadas de las noticias, lo vemos en el celular, pero no en el televisor, que está en un lugar y se ve solamente los domingos a la noche...salvo cuando hay un evento importante, como fue lo del Papa Francisco (la asunción), que queríamos saber, verlo, pero sino no miramos televisión.

Algunos de los productos que venden
Algunos de los productos que venden