Llegó al país el cuarto vuelo con argentinos deportados por Trump
Un vuelo especial -parte de una serie de operativos cada vez más frecuentes- aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Este vuelo trasladó a siete argentinos que habían sido deportados desde Estados Unidos. Desde que el entonces presidente Donald Trump implementó políticas más estrictas en materia migratoria, las deportaciones de argentinos han aumentado notablemente. Este vuelo específico fue parte del cuarto operativo orquestado bajo estas nuevas directrices.
El avión utilizado para esta misión fue un Airbus A320-214 de la compañía GlobalX, especialmente contratado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos. Partió del país norteamericano e hizo una parada en Guayaquil, Ecuador, antes de llegar alrededor de la 1 de la mañana a suelo argentino. El operativo se desarrolló en un clima de discreción total, con estrictas medidas de seguridad que incluyeron un desembarco reservado y la entrada por la puerta FBO VIP Club, exclusivo para ocasiones especiales.
A la expectativa en Ezeiza había un pequeño grupo de familiares aguardando el reencuentro. Una de las impactantes historias fue narrada por una mujer que esperaba ansiosamente a su hermana, quien había emigrado hacía 25 años a Florida y trabajaba como mesera antes de verse repentinamente detenida. Estaba profundamente impactada por las circunstancias imprevistas: "Fue detenida de un momento a otro y perdió todo lo logrado en estos años. La mantuvieron detenida durante más de cuatro meses", confesó.

Las condiciones de detención también fueron motivo de asombro. Al principio, contó que su hermana disponía de una cama y era atendida con cierto decoro. Sin embargo, la situación se deterioró radicalmente cuando fue trasladada a un centro militar, teniendo que dormir en el piso y sufriendo incomunicaciones. Las autoridades exigían que los detenidos recordaran de memoria los números a los que querían llamar, y las breves llamadas permitidas eran cortadas abruptamente tras ocho minutos.
Otra historia subrayó la vivencia de un joven deportado, cuyo futuro en Estados Unidos incluía un trabajo estable, vehículo propio y un departamento. Las noticias de su repatriación trajeron consigo la angustiosa imagen de su partida con apenas la ropa que vestía en ese momento.
Los ciudadanos finalmente repatriados pasaron por los rigurosos controles de Migraciones y, tras estos, fueron entregados bajo custodia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Sorprendentemente, solo cuatro de ellos se reunieron con sus familiares, mientras que los tres restantes fueron llevados discretamente en un vehículo oficial a un destino que no fue revelado. Se pudo saber, sin embargo, que entre estos casos había acusaciones tan dispares como explotación sexual y manejo en estado de ebriedad. Este operativo ilustra las tan profundas como dispares realidades humanas detrás del fenómeno migratorio.