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27/09/2025

Horror en Londres: condenaron a una joven por abusos “sádicos” a 21 bebés en guarderías

Fue hallada culpable y condenada a ocho años de prisión por maltratar brutalmente a niños de entre 18 meses y dos años en dos centros infantiles de la capital británica.

El estremecedor caso que ha conmocionado a la capital británica ha llegado a su culminación con la sentencia de Roksana Lecka, una joven de 22 años, quien ha sido condenada a ocho años de prisión. Esta sentencia fue el resultado de brutales abusos cometidos contra 21 bebés, todos de entre 18 meses y dos años, en dos guarderías de Londres. Las atrocidades cometidas por Lecka, quien trabajaba en Montessori Riverside en Twickenham y Little Munchkins en Hounslow, fueron calificadas como "sádicas" por la propia Justicia.

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Las espantosas imágenes capturadas por las cámaras de seguridad revelaron un patrón sistemático de violencia excesiva, en el que se pudo ver a la cuidadora pellizcando, arañando y pateando sin piedad a los pequeños. En uno de los incidentes más impactantes, Lecka fue vista acercándose a un niño solo para darle patadas en el rostro y pisarle el hombro sin razón aparente. Otro video mostró a la joven empujando niños de cabeza hacia sus cunas y silenciando violentamente sus llantos tapando la boca de los bebés.

El informe policial confirmó que a menudo actuaba de forma irracional, infligiendo daño por debajo de la ropa de los niños y marcándolos con hematomas y contusiones duraderas, evidenciando una saña escalofriante. Estas agresiones se habrían producido, según se indica, más de diez veces al día, mostrando signos de violencia repetida y sin remordimiento sobre sus indefensos cuidados.

El caso salió a la luz después de que Lecka fuera descubierta en plena acción, intento de ocultar sus ofensas, pero las desgarradoras pruebas en su contra eran irrefutables. Al principio, negó los cargos alegando que su comportamiento estaba influenciado por su adicción al cannabis y la presión de no poder usar su vapeador, afirmaciones que fueron rápidamente desestimadas al exhibirse imágenes de ella violando a sus víctimas mientras fumaba en su presencia, sin el más mínimo ápice de consciencia o arrepentimiento.

El clamor comunitario no se hizo esperar. El repudio social fue masivo y refleja la gravedad de los actos. La fiscal Gemma Burns ilustra acertadamente la traición a la confianza depositada en la cuidadora: "Ningún padre debería temer dejar a su hijo al cuidado de profesionales, pero la magnitud de estos abusos resulta alarmante. Era insoportable ver cómo Lecka infringía tanto dolor a criaturas tan indefensas".

Los padres de las víctimas no ocultaron su indignación. “No podían hablar, no podían defenderse y no podían decirnos, como padres, que algo les había sucedido. Estaban totalmente indefensos y Roksana se aprovechó de ellos”, dijo una madre. Otra agregó: “Solo la peor clase de persona agrediría a bebés vulnerables”.

Un padre fue tajante: si Lecka no era detenida, “podría haber causado heridas graves o incluso haber matado” a alguno de los chicos.