Qué nota se sacó el médico ecuatoriano que se copió con anteojos con cámara en el Examen Único de Residencias
En la historia del Examen Único de Residencias Médicas, un incidente reciente ha golpeado la comunidad médica. Un escándalo sin precedentes involucró a varios aspirantes, pero el caso de un médico ecuatoriano destacó por encima de los demás debido a la meticulosa logística que desplegó. Alejandro David Castillo, oriundo de Ecuador, fue acusado de tratar de burlar el sistema al usar tecnología avanzada para copiarse durante la prueba que tuvo lugar el 1° de julio. Armado con unas gafas dotadas de una cámara, Castillo aprovechó estos recursos para transmitir las preguntas de la evaluación y recibir las respuestas correctas desde una fuente externa, lo que le permitió obtener un asombroso puntaje de 96 puntos.
No obstante, la argucia de Castillo no pasó inadvertida para las autoridades del Ministerio de Salud, quienes detectaron y denunciaron la situación, remarcaron la importancia de una evaluación justa, y decidieron que Castillo debía repetir el examen, esta vez sin el recurso tecnológico. Vale mencionar que el caso de Castillo no fue singular dado que otros 116 aspirantes también fueron acusados de intentar vulnerar el sistema mediante engaños en el mismo exámen. La semana pasada, estos individuos se sometieron nuevamente a la prueba, sin la ayuda de artefactos externos. Sin duda, los resultados de esta segunda instancia, anunciados el jueves pasado, desenmascararon la realidad.
Castillo obtuvo 63 puntos, puntuación sustancialmente inferior a la lograda con asistencia tecnológica. De todos modos, este no es el fin del camino para Castillo, quien además enfrenta denuncias legales relacionadas con su intento de fraude. Ante los tribunales, el médico es apoyado por declaraciones del secretario de Gestión Sanitaria, Alejandro Vilches, quien atentamente señaló la falta de una orden judicial formal para apartar a Castillo del proceso, manteniéndolo técnicamente inocente hasta que se resuelva el litigio legal.
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— Sofi Lo Piccolo (@sofilopiccolo) July 30, 2025
Así se copiaban los extranjeros en el Examen Único de Residencias Médicas: utilizando unos lentes RayBan para grabar el examen y difundirlo, y así luego ir al baño y copiarse TODOS. Deportación inmediata para estos hijos de puta, especialmente para CASTILLO, ADRIÁN… pic.twitter.com/JBKc88WZpk
Este suceso generó una oleada de cuestionamientos en todo el sector médico y ha dejado a las instituciones con la necesidad urgente de reforzar los sistemas de seguridad en los exámenes académicos. Más allá del caso individual de Castillo, múltiples asistentes, que inicialmente lograron calificaciones destacadas, en esta segunda ronda de pruebas obtuvieron marcas muy distintas y dispares en comparación a la primer instancia. De hecho, algunos ni siquiera se presentaron a la segunda oportunidad, optando por no enfrentar la repetición del desafío bajo condiciones controladas.
Despliegue tecnológico, iniciativas de mala fe y ajustes necesarios en los exámenes serán los ecos de este incidente tristemente famoso en el año 2025 que desafía la confianza depositada en los futuros profesionales de la salud y lo delicado del sistema que busca garantizar su correcta formación y eficiencia.