Mar del Plata: robó un patrullero, manejó en contramano y chocó contra un colectivo
En Mar del Plata, una llamada al 911 desató una serie de eventos inusitados y peligrosos. Todo inició cuando una madre, preocupada por la salud mental de su hijo, se contactó con las autoridades para buscar ayuda. Su hijo, conocido por padecer problemas psiquiátricos, se encontraba transitando una aguda crisis. Inmediatamente, dos oficiales a bordo de una camioneta Toyota Hilux acudieron al llamado, sin prever lo que estaba a punto de ocurrir.
En un intento desesperado, los oficiales estacionaron frente a la residencia, dejando la camioneta operativa para un eventual traslado inmediato. Sin embargo, sus planes se vieron rápidamente frustrados cuando el hombre, en plena crisis, se apoderó del vehículo policial y emprendió una peligrosa aventura. Conforme su rumbo era contramano por la Avenida Luro, pasaba la calle tras calles a toda velocidad, incrementando así el riesgo para cualquiera que se cruzara en su camino.
El trayecto incontrolado del patrullero concluyó en la intersección con la calle Bayley, al colisionar con una camioneta Fiat Toro. El impacto no solo dejó consigo un vehículo maltrecho, sino que envió al conductor de la Toro, malherido, al Hospital Interzonal para ser sometido a exhaustivos exámenes clínicos.
La escena del accidente fue un caos absoluto, con los servicios de emergencia reaccionando rápidamente para abordar las consecuentes lesiones tanto físicas como materiales. No obstante, lejos de aprender la lección, el infractor que había usurpado el vehículo policial continuó su huida, solo para chocar nuevamente, esta vez con un autobús interurbano que transportaba pasajeros desde Mar del Plata hacia Tucumán.
Milagrosamente, el saldo de este choque múltiple culminó en dos lesionados, entre los que destaca una pasajera del micro que resultó con una lesión en el hombro.

Mientras que, para sorpresa de todos, el protagonista de esta estridente fuga apenas sufrió rasguños. Procedieron luego a escoltarlo al hospital psiquiátrico, donde permanece bajo estricta vigilancia, dado su historial de crisis severas.
Lo que comenzó como una llamada de auxilio culminó en un asombroso espectáculo de descontrol, condenando a Mar del Plata a presenciar las vicisitudes de una persecución que nadie hubiera podido prever ni imaginar.