Ocho años de prisión para el empresario acusado de abusar sexualmente a la hija de una familia amiga
El empresario, Néstor “Yiyo” Bergallo fue condenado a ocho años de prisión efectiva por abuso sexual con acceso carnal. La Justicia consideró probada la existencia de una relación marcada por la manipulación emocional, donde el acusado utilizó creencias espirituales y rituales esotéricos como herramienta de sometimiento.En 2011, un íntimo amigo de su familia la llevó en su camioneta a la zona de El 30 y con la excusa de una “sanación profunda”, la violó. Tenía 23 años.
El juicio permitió reconstruir el vínculo entre el acusado y la víctima, a quien conocía desde su infancia. Según el testimonio principal, el hombre tenía un rol central en la vida familiar, con acceso constante al hogar y una imagen de “guía espiritual” frente a los padres. Bajo esa figura de poder, promovía prácticas vinculadas a la masonería, la purificación del aura y rituales simbólicos, generando un contexto de vulnerabilidad sostenida en el tiempo.
La acusación fiscal indicó que el hecho juzgado ocurrió en un sector periférico de la ciudad, donde el imputado habría tenido acceso carnal sin que la víctima pudiera dar un consentimiento libre, producto de años de manipulación emocional. Durante el juicio declararon familiares, amistades y profesionales, y se sumaron informes y pericias que revelaron el entramado de control que el acusado ejercía sobre su entorno.
La defensa alegó que se trató de una relación afectiva consentida entre adultos, y presentó testimonios que intentaron desacreditar a la denunciante.
La pena fue fijada en ocho años de prisión de cumplimiento efectivo. El pedido de prisión domiciliaria fue rechazado, y el juez de ejecución definirá ahora los pasos para la aplicación de la condena.