Error de cálculo: preso quiso escapar por un boquete y debió ser rescatado por bomberos
En el complejo penitenciario Francisco de Oliveira Conde, en Río Branco, capital del estado brasileño de Acre, se vivió un evento excepcional que ha captado la atención de medios locales y nacionales debido a su peculiar desenlace. La madrugada del lunes pasado, Alan Leandro da Silva, un recluso del mencionado establecimiento penitenciario, protagonizó una fallida y desafortunada fuga que terminó en circunstancias bastante humillantes para él.
Desesperado por obtener su libertad, Da Silva dedicó dos días a cavar un túnel en la pared de su celda utilizando herramientas de las más primitivas, un clavo y un trozo de palo de escoba, completamente enfocado en su objetivo de escape.
Sin embargo, sus planes fueron frustrados cuando quedó atascado en el angosto agujero que había logrado abrir. Los agentes penitenciarios, al percatarse de los movimientos sospechosos provenientes de su celda, descubrieron al recluso atrancado en su propia creación y optaron por solicitar la colaboración del cuerpo de bomberos para extraerlo de manera segura, evitando causarle cualquier tipo de lesión durante el rescate. Los Bomberos, equipados con un martillo neumático y otras herramientas, lograron sacarlo de su situación engañosa.
Una vez rescatado, Da Silva confesó los pormenores de su intento de evasión, detallando cómo había planeado su huida y los métodos rudimentarios que empleó con la esperanza de evadir el sistema de seguridad penitenciario. Después de que se le efectuara una pertinente evaluación médica, fue trasladado nuevamente a la unidad carcelaria sin reportar lesiones aparentes.
No obstante, el incidente no parece haber sido más que un preludio de situaciones más grandes de inquietud dentro del mismo presidio. Apenas unos días después del intento de fuga de Da Silva, el orden volvió a ser desafiado el jueves siguiente, con la fuga consumada de otros nueve reclusos que todavía permanecen evadidos.