La Universidad del Comahue sigue perdiendo docentes por los bajos sueldos
El atraso salarial que impacta sobre los docentes empieza a convertirse en un serio problema para el funcionamiento normal de las distintas cátedras de la Universidad Nacional del Comahue. En un año renunciaron 98 profesores y se redujo drásticamente la inscripción a los concursos. Hay poco interés por una actividad que ofrece sueldos más bajos que en media y en primaria.
El vicerrector de la Universidad, Paul Osovnikar, destacó las expectativas del conjunto de las casas de estudios para conseguir una nueva ley de financiamiento que permita llevar el presupuesto al 1,5 % del PBI hasta 2031. “Esperamos que el gobierno nacional entienda que sin ciencia y sin tecnología no hay futuro”, resaltó.
El Consejo Interuniversitario Nacional, informó Cipo 360, presentó en el Congreso una nueva propuesta de financiamiento, similar a la que se aprobó el año pasado y que fue vetada por el presidente Javier Milei. “La sociedad habló en abril y en octubre del año pasado”, cuando se desarrollaron las masivas movilizaciones en defensa de la universidad pública. “Existe un consenso para que la universidad funcione. La mayoría de los legisladores se había hecho eco. Esperamos que ocurra la mismo”, precisó.

El vicerrector Paul Osovnikar trazó un descarnado cuadro sobre la situación de la Universidad del Comahue. Foto: archivo.
En la actualidad, toda la administración nacional está funcionando con un “presupuesto prorrogado”. El mismo que se aprobó en 2022 para que rigiera el gasto de 2023, lo que produce desfasajes notables y que, en el caso de las universidades nacionales, queden a merced de la discrecionalidad del gobierno.
“Legalmente no estamos en condiciones de exigir nada; pero el presupuesto de la universidad ya está agotado”, explicó el vicerrector. “Está gastado por los incrementos salariales de 2024, por la inflación que hubo. Y hoy no estamos en condiciones de exigir nada legalmente. Sí lo hacemos por los inconvenientes que tenemos para funcionamiento”, agregó.
La Universidad del Comahue destina el 95 % de los ingresos al pago de salarios, y con el 5 % restante debe enfrentar el resto de los gastos. “El problema es que ahora ese 5 % está destinado solamente a servicios básicos, y cuesta muchísimo realizar otras actividades, como incorporar actividades en las cátedras, planificar salidas de campo, proyectos de extensión, de investigación. Ese 5 % se destina para pagar servicios de agua, gas, internet, limpieza, seguridad. Nada más”, precisó Osovnikar.
El otro problema que afronta la universidad es el del mantenimiento de edificios o la ampliación de los existentes. Una tarea que se puede realizar “por el buen acompañamiento de los dos gobiernos provinciales, Río Negro y Neuquén; y de los gobiernos municipales. Eso es lo que nos ha permitido mantener las puertas abiertas. Pareciera que estamos en una normalidad que no es así. Esto debería garantizarlo el gobierno nacional”, explicó.
También resaltó que a lo largo de este año y medio de la gestión Milei “ha habido superávit fiscal, el tema es dónde han ido los fondos. Por eso se plantea un nuevo proyecto de ley para financiamiento universitario. Por un lado, busca aumentar el poder adquisitivo de los salarios, pero también consolidar la proyección de aquellas carreras que son fundamentales para el desarrollo del país. Sin afectar el déficit cero”.