Estados Unidos anunció que producirá una bomba nuclear 24 veces más potente que la de Hiroshima
Estados Unidos lanzó un anuncio que ha capturado la atención global: la producción en masa de una nueva variante de su arsenal nuclear, la bomba B61-13, está programada para comenzar en julio con miras a finalizar este ambicioso proyecto para el 2027. Este movimiento sucede mientras se está revitalizando su disuasión nuclear en medio de crecientes tensiones internacionales.
Respondiendo a la situación global, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, responsable del arsenal nuclear estadounidense, ha revelado la fabricación de la primera de estas bombas. Este evento fue calificado como un ejemplo tangible del "ingenio de nuestros científicos e ingenieros y de la urgencia que enfrentamos para fortalecer la disuasión en esta nueva y volátil era", según lo explicó un portavoz de la entidad. El secretario de Energía, Chris Wright, extendió esta idea afirmando que este logro no solo subraya la fortaleza tecnológica de Estados Unidos sino que también envía un poderoso mensaje tanto a adversarios como a aliados internacionales.
Los orígenes de esta serie de bombas se remontan a los años sesenta, tras la presión ejercida por la Crisis de los Misiles de Cuba. En Los Álamos, un equipo de destacados diseñadores de armas trabajaron con el fin de concebir innovaciones que reconocerían las exigencias tecnológicas de la época. La familia B61 revolucionó el campo a nivel mundial al garantizar la capacidad de penetrar profundamente en diferentes terrenos, superando a creaciones precedentes como la bomba Mark 8 de 1952. Este nuevo diseño le otorgó a los Estados Unidos una de sus armas nucleares más significativas por su durabilidad y versatilidad operacional.

El B61 ha visto 13 iteraciones a lo largo de los años, perfeccionando el modelo en un contexto de cambio constante. Estas bombas de caída libre son componentes clave de los protocolos militares de distintos países, dadas sus características y capacidades. Han sido adaptadas para ser lanzadas desde múltiples plataformas aéreas que incluyen tanto aeronaves icónicas como el bombardero estratégico B-2 y cazas como el F-35, así como nuevas tecnologías tipo B-21 Raider.
Al día de hoy, las B61 se han utilizado exclusivamente como parte de estrategias de disuasión, siendo desplegadas en diversas bases alrededor del mundo. Según datos recientes del Centro para el Control de Armas y la No Proliferación en 2023, EE.UU. posee unas 100 de estas armas nucleares en bases extranjeras. En el caso específico de la B61-13, se espera que potencialmente reemplace algunas de las B61-7 existentes, con la misma potencia destructiva de 360 kilotones que, escalofriantemente, excede múltiples veces la energía combinada de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial.