Publicidad
 

ACEPTÓ LA RECUSACIÓN PEDIDA POR EL FISCAL

|
27/05/2025

La jueza Julieta Makintach renunció a la causa por la muerte de Diego Maradona

El escándalo estalló luego de que se supiera que la magistrada había autorizado en secreto la grabación de un documental en las audiencias judiciales.

En un reciente giro de los acontecimientos judiciales en San Isidro, la jueza Julieta Makintach ha decidido dar un paso al costado y ha renunciado a su participación en el juicio sobre la muerte de Diego Maradona. Esta decisión sigue a la sorpresiva petición de recusación solicitada por el fiscal adjunto Patricio Ferrari, un episodio que escenifica un nuevo capítulo de lo que ya se perfila como un escándalo mediático-judicial de alcance.

Lee también: Juicio por la muerte de Maradona: fue suspendido por siete días

Todo comenzó con la denuncia que hizo el fiscal Ferrari, quien acusó a la magistrada de haber permitido la grabación clandestina de un documental durante las sesiones del juicio, afirmación que la jueza negó con vehemencia. "Exijo que recusen a la jueza, nos mintió todo el tiempo, quedó demostrado que existía hasta un guion de este documental que ya tenía nombre", expresó Ferrari, mostrando su descontento con la actuación de Makintach.

A pesar de negar inicialmente toda acusación, la presión pública y las imágenes presentadas hicieron que, finalmente, la jueza aceptara la recusación y se apartara de la causa.

En un intento por defender su posición, Makintach declaró: "Yo no me voy a apartar, no voy a dar lugar a la nulidad de este debate porque no lo merece”. Hizo hincapié en aclarar que cualquier difusión de material audiovisual de su despacho fue sin su autorización expresa y reveló que intentó embarcarse en un esfuerzo por acercar la figura de la justicia a la sociedad, aunque admitió errores en el proceso. Sin embargo, frente a la evidencia presentada y con el juicio aún en marcha, su postura se tornó insostenible.

La controversia escaló cuando se hizo público un material audiovisual en el que la jueza mantuvo entrevistas grabadas que nunca debieron trascender al ámbito público, generando un aluvión de críticas de distintos sectores sociales y mediáticos. "Di una entrevista a una amiga de mi infancia. Ese material era crudo, no estaba autorizado para su difusión", confesó Makintach, intentando ofrecer una explicación tras el caos desatado por las imágenes filtradas.