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20/05/2025

La Iglesia pidió que pare la represión en las marchas de los jubilados

Fuerte crítica del clero al accionar de las fuerzas de seguridad.

Las recientes tensiones vividas en las marchas de jubilados han captado la atención de la Iglesia, que a través de sus comisiones de Pastoral Social y de Justicia y Paz ha elevado una voz crítica contra el accionar de la policía. Mientras miles de jubilados se congregan semanalmente frente al Congreso Nacional en reclamo de mejoras en sus haberes, las fuerzas de seguridad han sido señaladas por su respuesta considerada represiva.

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En un comunicado contundente, la Iglesia católica no solo expresó su solidaridad con aquellos que protestan por condiciones económicas más justas, sino que también urgió al Gobierno a abrir canales de diálogo. Monseñor Dante Gustavo Braida, en su rol de presidente de la Pastoral Social, fue claro en su llamado a considerar las demandas de los jubilados, enfatizando que "la violencia nunca es la respuesta" y que el diálogo lleva a soluciones duraderas.

El comunicado subrayó: “Pedimos que se suspenda toda forma de represión sobre quienes se movilizan y reúnen pidiendo justicia, permitiendo el libre ejercicio del derecho a reclamar, reiterando que el inicio de un diálogo es siempre la mejor respuesta ante un reclamo”.

El pronunciamiento, firmado Braida y Ayelén Tomasini, la presidenta de la comisión de Justicia y Paz (comisión episcopal formada por laicos), le pide al Gobierno que convoque a una reunión para avanzar en una mejora de los haberes jubilatorios.

Además, hicieron referencia a las palabras del papa Francisco. En la exhortación apostólica Evangelii gaudium, publicada en 2013, el pontífice expresó: “Cuando la sociedad abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad”.

El escrito también recordó que, en una audiencia celebrada en junio de 2022, Francisco señaló que “toda la sociedad debe apresurarse a atender a sus ancianos, el tesoro cada vez más numeroso y a menudo también más abandonado”.