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TENDENCIA

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17/05/2025

Adiós a Tinder: qué es el social running, una nueva forma de crear vínculos

La tendencia que nació en Nueva York y se instaló en Argentina.

En un mundo donde la digitalización ha permeado casi todos los aspectos de nuestras vidas, desde hacer compras hasta establecer conexiones personales, una tendencia novedosa está resurgiendo en varias metrópolis internacionales. Se trata del "social running", una forma de fusionar el ejercicio físico con la creación de lazos sociales, todo en un contexto libre de pantallas y de las filtraciones típicas de las redes sociales.

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El "social running" se posiciona como una atractiva alternativa para quienes quieren hacer ejercicio mientras conocen personas de un modo más auténtico. Lugares como Nueva York han sido pioneros en incorporar esta práctica, la cual también ha llegado con fuerza a ciudades como Londres y más recientemente a Buenos Aires. Este movimiento presenta una ruptura con las convenciones actuales, donde encontrar pareja o simplemente entablar una nueva amistad frecuentemente pasa por aplicaciones móviles o espacios nocturnos que, para muchos, han perdido su esencia genuina.

En Buenos Aires, el ejemplo más destacado de este fenómeno es el Social Running Club, fundado por Michelle Turquí. la joven de 20 años estudia Ciencias del Comportamiento y tras sufrir una ruptura amorosa, vio la oportunidad de crear un espacio diferente. "Queríamos un lugar donde las personas pudiesen simplemente ser ellas mismas, alejadas de las expectativas y máscaras sociales que usualmente se presentan en otros entornos", explica Michelle.

Lo que comenzó como una reunión casual entre amigos para correr por las mañanas, rápidamente se transformó en un club que acoge a personas de diferentes trasfondos y experiencias. Mientras algunos participan por el ejercicio físico, otros buscan principalmente la comunidad. Estos encuentros se han convertido en un escenario donde se valora la conversación genuina y la presencia física más que la perfección estética o la colección de "likes". Miembros del grupo comentan historias de amistad que han surgido tras conocerse en el club, algunas culminando en aventuras conjuntas, como un viaje para disfrutar de un concierto de Lady Gaga en Río de Janeiro.

Este retorno a lo esencial, a la socialización "analógica" y sin pretensiones, representa un alivio en una era crítica para las interacciones cara a cara. "Estamos en una época donde lo real parece etéreo y las redes sociales nos dejan con una versión maquillada de la autenticidad", reflexiona Michelle. En contraste, participar en actividades como el social running deja de lado los superficialismos y se enfoca en el intercambio humano genuino. Aquí, vestirse para impresionar pasa a segundo plano; lo relevante es el sentido de comunidad y el apoyo recíproco que zigzaguea por encima de la talla o apariencia.

Así, mientras el mundo avanza velozmente hacia una integración tecnológica cada vez más profunda, el social running se erige como un bastión nostálgico que invita a mirar al prójimo con honestidad y sin barreras electrónicas. Sea por deporte, amistad o incluso amor, estos grupos de corredores redefinen las narrativas contemporáneas al devolver al individuo una de las experiencias más puras y deseadas: la conexión humana.