Horror en Tucumán: mató a su pareja y quiso simular un suicidio
El reciente asesinato en Tucumán ha dejado consternada a la comunidad de Los Nogales, revelando la triste realidad de la violencia de género que aún persiste en muchas sociedades.
El hecho tuvo lugar de manera pública, lo que suma un elemento de horror a la ya trágica situación. La víctima, Julia Elena Espinoza, de 42 años, perdió la vida en manos de su esposo, Pablo Guillermo Mamani, quien intentó disfrazar el crimen como un suicidio, pero su artimaña fue desarticulada tras su confesión.
El ataque mortal aconteció en las inmediaciones de la Escuela Primaria N° 393 "Miguel de Azcuénaga". La discusión entre la pareja terminó en violencia física, culminando en un acto de extrema agresión, donde el atacante empleó el elástico de su pantalón para asfixiar a Espinoza. Tras consumar el hecho, Mamani ató a su esposa a las rejas del colegio en un desesperado intento por ocultar el asesinato antes de huir de la escena.
El suceso fue registrado por varios vecinos, quienes de inmediato notificaron a la policía local, lo que facilitó la rápida intervención de los efectivos. Al llegar a la vivienda donde residían Espinoza y Mamani, encontraron al hombre en un estado visible de nerviosismo. A pesar de sus intentos iniciales por sostener la historia del suicidio, terminó por admitir su culpabilidad en un arranque de sinceridad.

Mamani alegó que tanto él como su esposa habían estado ingiriendo alcohol, lo cual, según explicó, desencadenó la violenta discusión motivada por celos infundados. Esta confesión fue vital en el desarrollo de las investigaciones lideradas por el fiscal Carlos Sale de la Unidad Fiscal de Homicidios II. Desde entonces, se mantiene detenido bajo los cargos de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género, cargos que podrían determinar una sentencia de prisión perpetua si se dictaminan culpables.
Las palabras del comisario Gustavo Beltrán, en sus declaraciones ante la prensa, subrayan la historia invisible de conflictos domésticos que existían en el hogar del matrimonio sin denuncias policiales previas, reflejando la complejidad de las dinámicas de violencia presentes en diversas familias argentinas.