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CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

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26/03/2025

Murió ‘El Turco Julián’, uno de los represores más crueles de la dictadura militar

Se convirtió en el primer condenado por crímenes de lesa humanidad luego de que las leyes de Punto Final y Obediencia debida fueran declaradas nulas por el Congreso nacional e inconstitucionales por la Corte Suprema.

Durante la última dictadura cívico-militar en Argentina, el régimen se caracterizó por la desaparición y tortura sistemática de personas que el gobierno consideraba opositores. Julio Simón, también conocido como 'El Turco Julián', fue una figura infame dentro de este oscuro capítulo de la historia del país. Ex miembro del temible centro clandestino de detención El Olimpo, Simón estuvo implicado en múltiples crímenes de lesa humanidad por los que fue juzgado y condenado a cumplir su sentencia en la Unidad N° 34 del Servicio Penitenciario Federal en Campo de Mayo, donde falleció.

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Bajo la dictadura encabezada por figuras como Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, Simón se desempeñó como cabeza de diversos grupos de tareas, encargados de secuestrar, torturar y hacer desaparecer a quienes eran considerados subversivos entre 1976 y 1983. El Olimpo, donde Simón operaba, se convirtió en un símbolo del terror del estado, con miles de detenidos sometidos a interrogatorios brutales.

La notoriedad de Simón no se limita sólo a sus acciones durante la dictadura. En el año 2006, fue sentenciado a 25 años de prisión por el Tribunal Oral Federal N° 5, quien lo encontró culpable de la detención ilegal y tortura de José Poblete y Gertrudis Hlaczik. La condena también incluyó cargos por la "ocultación" de la hija del matrimonio, una bebé de tan sólo ocho meses. Pero ese no fue el único proceso judicial. Simón enfrentó otra condena por 23 años en la causa denominada 'Batallón 601', que involucraba la desaparición y tortura de personas entre 1979 y 1980.

Con el retorno de la democracia, muchos de los represores intentaron evitar la justicia mediante el exilio o bajo el amparo de las leyes de amnistía como las de Punto Final y Obediencia Debida. Sin embargo, tras su derogación, Simón decidió regresar a Argentina desde Brasil, donde había trabajado en servicios de vigilancia. El regreso del represor significó el inicio de juicios clave para las víctimas y familiares que buscaban justicia por los horrores sufridos.

En los testimonios recolectados durante los juicios en su contra, se destacaba el particular odio que Simón profesaba hacia los prisioneros de origen judío, mostrando un comportamiento marcadamente antisemita. Cineasta y sobreviviente del secuestro en 1978, Jorge Taglioni testimonió en su contra, describiendo los brazaletes nazis que Simón llevaba y los tratos aún más violentos contra prisioneros judíos. Este comportamiento se extendió durante sus años de trabajo en El Olimpo, aumentándole la notoriedad tanto de sus delitos como de su despreciable ideología.