Soledad Villamil: “Ningún decorado puede igualar la sensación de filmar en Bariloche”
La reconocida actriz Soledad Villamil protagoniza la miniserie de Netflix "Atrapados", rodada en Bariloche, ciudad que la enamoró. En una charla exclusiva con el portal El Cordillerano, la artista expresó "Ningún decorado ni estudio puede igualar la sensación de filmar bajo un cielo estrellado en Bariloche". Netflix se apresta a estrenar la miniserie a nivel global el próximo miércoles (26 de marzo). Del rodaje también participó Carmela Rivero, quien en la miniserieencarna a la talentosa Martina Schulz. Para Villamil, la actriz de “El secreto de sus ojos”, “la serie no sería lo que es si no se hubiera filmado en Bariloche”.
Además, para la laureada actriz, Bariloche imprimió a la realización que dirigieron Miguel Cohan y Hernán Goldfrid un sello particular, a tal punto que, si se hubiera rodado en otra locación, “no sería que lo que es”.
“En la historia que contamos Bariloche es un personaje más”, concedió Soledad ante la inquietud de pago de chico del que firma. “No sería esa la historia si no hubiera sucedido en Bariloche. No sé cómo se ve desde el punto de vista de un barilochense, pero la combinación entre esos paisajes y esa naturaleza tan espectacular te hace sentir un mosquito en el universo”, bromeó la actriz.

En la trama, Ema Garay (Villamil) trabaja para un medio digital y se hace pasar por una adolescente para capturar a un abusador que se vale del grooming. De hecho, “Atrapados” se denomina su espacio periodístico. El argumento implica que la narración aborde también “la complejidad que Bariloche tiene. No es solamente la foto del Nahuel Huapi, sino también el Alto y otro tipo de estratos sociales que conviven. Están la mansión al lado del lago, el monoblock y el teatro abandonado, locaciones que para mí le aportan muchísimo a la trama y la enriquecen. Esta serie no es lo que es, sino se hubiera rodado en Bariloche”, enfatizó.
Carmela coincidió con su colega “cien por ciento. Pensaba que en lo actoral también fue interesante pensar en esta chica que se crio, vivió y vive en Bariloche, que no es lo mismo que vivir en una ciudad”, estableció. “Entonces, pensar en detalles como entrar al aula en el colegio con la nariz fría o andar en bicicleta en la montaña. En ese sentido, nos propuso material el hecho de estar en ese territorio”, destacó.
Filmando terminé de conocer el lugar
En “Atrapados”, Martina es una chica que todavía concurre a la escuela secundaria y toca tan bien el violín que después de la pertinente audición, pasa a integrar una orquesta de cámara. Es atractiva para sus compañeros y centro de atención en una fiesta, a cuyo término desaparece misteriosamente. “Como decía Sole, (fue trascendente) estar en ese lugar y vivirlo sin caer en las ideas que tiene uno como persona que no es de ahí”, dijo en relación con Bariloche. “Es un desafío mirar desde otra perspectiva y para mí fue re interesante conocer el lugar de otra manera. Ya había ido de vacaciones varias veces, pero fue filmando que sentí que conocí el lugar”, definió.

Para Soledad, no fue la primera experiencia en el noroeste de Patagonia. “Filmé dos películas, una en Villa La Angostura (La vida según Muriel) y otra en San Martín de los Andes (Una muerte silenciosa), pero en ninguno de los dos casos se explicitaba el lugar. En ese sentido, esta serie toma un partido muy interesante: estamos en Bariloche y el medio digital para el que trabaja Ema se llama Lado Bariloche, retrata la vida de esa ciudad y de las personas que ahí viven”, subrayó. “Coincido con Carmela en que fue un gran estímulo pensar en eso. En el caso de mi personaje, es casi como una extranjera porque hace poco que vive ahí y tiene que lidiar con ese entorno social, con ese paisaje y con esa geografía. De verdad pienso que es un plus muy importante que la historia transcurra en Bariloche”, insistió.
La condición de recién llegada que exhibe Ema Garay se nota a simple vista por la ropa que usa. “Exacto”, concedió. “Eso el equipo de vestuario lo pensó mucho. Si se presta un poco de atención a ese aspecto, hay una curva o transición que hace el personaje de Ema, porque empieza vestida de una forma completamente urbana y termina usando zapatos de montaña y campera. Hace una transición desde ser muy extranjera en Bariloche a estar mucho más asimilada al lugar en su vestuario. Era la idea que se viera así”, señaló.
Bisnieta del gran Edmundo Rivero, para Carmela respirar atmósferas artísticas no es extraño, pero compartir elenco con Villamil, Juan Minujín, Matías Recalt, Fernán Mirás y otros nombres de trayectoria significó “un honor gigante, una oportunidad inmensa de mucho aprendizaje”, destacó. El asunto tuvo sus bemoles: “yo estaba ahí para actuar y hacer mi trabajo en el set, pero estaba deslumbrada cuando los veía trabajar a Sole o Juan. El set ya era una maquinaria impresionante, pero que ellos fueran mis compañeros de escena para mí era y es un flash todavía hoy en día. Fueron momentos de puro aprendizaje, tener la posibilidad de ver a Sole actuar y ver lo que hacía me distraía en el mejor de los sentidos. También me sentía espectadora”, resaltó.
Conexión hermosa
“Atrapados” se rodó exactamente un año atrás en Bariloche y el trabajo no sólo implicó relacionarse con los paisajes, sino también con “extras, actores y actrices” de esta ciudad. “Fue muy buena la experiencia y eso también me pasó otras veces al trabajar fuera de Buenos Aires: la posibilidad de que una producción audiovisual también signifique una gran experiencia para los actores, las actrices y todas las personas que se vinculan con el rodaje y son del lugar con la chance de interactuar”.
La actriz resaltó una de las circunstancias que afrontó: “cuando filmamos en el skate park eran un montón de chicos y chicas, estaban recontra concentrados en la escena y sí, me llevaban puesta (risas) porque eran lo que tenían que hacer y les pedían”, señaló. “No sólo con las personas que estuvieron delante de las cámaras, creo que se dio una conexión muy hermosa con todo el equipo técnico local en todas las áreas, incluso con la gente que nos llevaba y trasladaba a las locaciones o el catering. Espero y deseo que sea más frecuente o federal la producción audiovisual argentina, que por ahora está demasiado concentrada en Buenos Aires”, cuestionó.
Para Carmela “fue valioso tener a la mano o compartir con gente realmente local y lo quise aprovechar, porque nosotros teníamos que interpretar a gente de Bariloche, entonces era interesante poder rodearse de gente que de verdad vive ahí”, valoró. “Después, también había cosas graciosas, por ejemplo, cuando rodamos la fiesta, muchos de los extras eran pibes de ahí y estaban re tranquis, de noche, no tenían ni frío y yo estaba cagada de frío (risas). Después, tuvimos que grabar una escena en un bote y no nos querían subir porque el agua, porque el viento, porque hacía frío y al final, se terminaron subiendo una piba y un pibe que estaban ahí y no tuvieron ningún problema, sin traje de neoprene ni nada. Esas cosas marcaban lo lejos que estaba yo de ser realmente local (más risas), pero estaba bueno. Se aprendía”.
Situaciones como la del bote hubo un montón. “Todas las escenas que fueron en la naturaleza más cruda, en los lagos, en los bosques y no quiero spoilear, pero también en el agua, estuvieron llenas, no de imprevistos que complicaran demasiado, pero sí de tener que poner un trípode arriba de una piedra hasta escenas donde teníamos que caminar por el filo del precipicio”, ejemplificó.
“Yo veía al operador del steadicam y las piedritas iban cayendo al lago”, confió Soledad. “Cosas que también le dieron mucha verdad a la serie, con la sensación de estar ahí en el territorio y poder sentir las dificultades de la naturaleza o el clima”. Nada que no conozcamos: “si de repente había mucho viento, era un desafío actuar, para los micrófonos y para otro montón de cosas, pero con la gratificación de sentir en el cuerpo esa naturaleza”.
Sin embargo, a veces hace falta prestar oídos a una voz de afuera para que terminemos de valorar nuestro lugar en el mundo, por contradictorio y asimétrico que sea. “Cuando volví a Buenos Aires y en algunas escenas que se hicieron acá, sentía en falta el aire”, compartió Soledad. “Me acuerdo una secuencia nocturna que grabamos en dos días, yo estaba con gripe tomando aspirinas para sostenerme, pero experimentaba el privilegio de estar acá (por Bariloche), bajo este cielo estrellado y realmente sentir lo que siente el personaje. Ningún decorado, ningún estudio te puede dar esa sensación”, remató la actriz. Hablaba de la ficción, nuestra realidad de todos los días.