PAÍS
Condenaron a un sacerdote por abuso de una joven en una parroquia
En una destacada resolución judicial, el sacerdote Daniel Bustamante ha sido condenado a nueve años y seis meses de prisión, tras ser hallado culpable de haber cometido abuso sexual agravado en una parroquia de Lomas de Zamora. Este veredicto llega como desenlace de un proceso legal donde la fiscalía clamó por el doble de la condena otorgada, mientras que la defensa buscaba la absolución total de su cliente.
En las últimas horas el sacerdote Bustamante fue sentenciado a 9 años y 6 meses de prisión por el delito de abuso sexual agravado con acceso carnal y abuso sexual gravemente ultrajante por haber sido cometido por un ministro de un culto, todo en contexto de violencia de género.
Durante las audiencias, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Lomas de Zamora evaluó las pruebas presentadas y decidió imponer la sentencia mencionada contra Bustamante. El fiscal del caso, Hugo Carrión, argumentó fervorosamente por una pena más severa de 18 años, acompañada de una inhabilitación permanente para ejercer funciones religiosas, reflejando la gravedad de los delitos por los cuales se lo acusaba.
La comunidad fue sorprendida cuando, previo a su arresto, el Obispado de Lomas de Zamora tomó medidas inmediatas para apartar a Bustamante de sus funciones clericales. En un comunicado, el Obispado expresó: “Flagrantemente comprometidos con la enseñanza del Papa Francisco y los estándares de la Iglesia, expresamos nuestro incontenible rechazo y cero tolerancia hacia cualquier acción que vulnerare la dignidad humana. Continuaremos enfocándonos en crear un entorno seguro y protector, especialmente para los menores y adultos vulnerables que forman parte de nuestros credos.”
Las próximas fases de este proceso pueden incluir apelaciones por parte de la defensa, mientras el problema subyacente de cómo tratar y prevenir el abuso dentro de las estructuras de poder clerical continua siendo un tema intensamente debatido. Lomas de Zamora, por su parte, empieza a asimilar el fallo, con renovación en su compromiso hacia el establecimiento de un diálogo más abierto y reparador entre sus miembros y líderes eclesiales para acudir a sus principios y valores fundamentales en busca de justicia reintegrativa.