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17/01/2025

Terminaron en el hospital: regresaban de la Isla 58, era de noche y no vieron el lomo de burro

Junto a la pareja viajaba una criatura de aproximadamente 2 años. Vecinos del lugar señalan que falta más iluminación.
La caída de los motociclistas se produjo en el primer reductores de velocidad al salir del balneario (Foto ilustrativa).
La caída de los motociclistas se produjo en el primer reductores de velocidad al salir del balneario (Foto ilustrativa).

“Si se circula a la velocidad reglamentaria no pasa nada”, fue lo que se manifestó en su momento desde el área de Tránsito de la Municipalidad a LCR ante los primeros daños que sufrieron algunos vehículos que no alcanzaron a frenar a tiempo ante los reductores de velocidad que se construyeron sobre la General Paz y camino a la Isla 58.

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Con el objetivo de bajar los riesgos de siniestros viales ante la triste estadística que en los últimos años se fue incrementando en ese trayecto, muchos de ellos con consecuencias trágicas, llevó entre noviembre y diciembre a la construcción de 6 lomos de burro entre la calle Pedro Gratini (Km. Pago Chico) y el ingreso al balneario.

Algunos los vieron como algo positivo y necesario ante la falta de una ciclovía, otros en cambio se manifestaron en contra por los daños que provoca en los vehículos. “Todo lo que sea para defender la vida está bien", opinó en su momento César, para de Evelyn Alarcón, la joven policía que murió en el 2021 tras ser chocada por el conductor de una camioneta que luego del impacto la abandonó.

Por su parte, quienes se manifestaron en contra de los lomos de burro, mayormente era porque cuestionaban la señalización y demandaban mayor iluminación en los sectores donde se encuentran los reductores.

Más allá de los daños ocurridos principalmente en los días donde se produjo la apertura de temporada, en los últimos días una vecina que vive en la zona rural lindante a la avenida hizo mención al accidente que sufrieron una pareja junto su criatura cuando se movilizaban de noche.

“Fue impresionante el golpe que se dieron. Fue una pareja con una nenita de casi 2 años. Sufrieron importantes raspones y por eso fueron llevados al hospital”, comentó una vecina del lugar que fue testigo de lo ocurrido a comienzos de esta semana y después de las 21 horas. 

Si bien la mujer consideró que era necesario que se tomara alguna medida para disminuir los siniestros viales, cuestionó la altura de los lomos y se refirió a la falta de iluminación. “Llega la tardecita y la noche y no se ven porque falta luz. Están mal señalizados. Hay gente que circula a 50 o 60 km por hora, no los ven a tiempo y vuelan al ser tan altos. Creo que no había necesidad de hacerlos tan alto, como el que está en Crybsa estaba bien”, dijo la lectora.

Cabe recordar que desde la Municipalidad se remarcó en un comienzo que los reductores están para disminuir la velocidad a 20 km por hora. En este sentido, en aquella ocasión se puntualizó que la velocidad máxima en zona urbana es de 40km/h, mientras que en las intersecciones y/o encrucijadas urbanas sin semáforos la velocidad precautoria nunca debe superar los 30 km/h (Ley 24.449 -Art. 51).