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14/11/2024

Argentina fue el único país de la ONU que votó en contra de "eliminar las formas de violencia contra mujeres y niñas"

El documento se debatió el lunes en la Asamblea General y fue aprobado por 170 países.

La participación de Argentina en la Asamblea General de la ONU ha vuelto a ser objeto de controversia, tras ser el único país que votó en contra de una resolución internacional destinada a combatir la violencia contra mujeres y niñas. Esta acción se produce solo días después de que el país asumiera una postura similar ante otra resolución relacionada con los derechos de los pueblos indígenas.

La resolución de hoy, respaldada por 170 países, entre ellos Estados Unidos e Israel, busca intensificar los esfuerzos para eliminar todas las formas de violencia de género. El documento de 19 páginas resalta la importancia de combatir la trata de personas y adopta un enfoque integral con el objetivo de suprimir toda violencia contra mujeres y niñas. Las naciones firmantes, entre las que se encuentran Alemania, Chile, y España, se comprometieron a implementar el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas.

El texto subraya la responsabilidad de los Estados de erradicar la violencia tanto en ámbitos públicos como privados. Además, reconoce que las tecnologías digitales pueden servir como herramientas para empoderar a mujeres y niñas, destacando la urgencia de cerrar las brechas digitales de género. Otro objetivo principal es lograr la plena participación de las mujeres en la vida política, económica y social.

Esta reciente decisión argentina se suma a otras posturas controvertidas bajo la nueva administración de Gerardo Werthein al frente de la Cancillería. En la votación anterior, el borrador presentado sobre derechos indígenas fue rechazado por Argentina.

En ese momento, Andrea Repetti, la representante argentina ante la ONU, comunicó: “La Argentina favorece la protección de los derechos de las poblaciones indígenas en sus diversas tradiciones culturales en la medida en que la riqueza y la diversidad cultural aporta a la vida social (sic). Considera, sin embargo, que en el documento sujeto a votación no figura suficientemente garantizado el acceso a los derechos humanos a las poblaciones indígenas sin discriminación”.

En ese sentido, expresó inquietudes sobre la validación de prácticas culturales ancestrales que podrían entrar en conflicto con los derechos fundamentales de mujeres y niñas, el derecho a la salud y acceso al progreso científico. Según la diplomática, el uso de lenguajes ambiguos puede dar lugar a interpretaciones que confronten con derechos humanos de garantía universal.