Cómo funciona la técnica de insectos estériles que protege las exportaciones de peras, manzanas y cerezas
En Allen comenzó una nueva temporada de liberación de insectos estériles, una técnica que evita la reproducción de la mosca de los frutos y permite conservar una condición sanitaria fundamental para la fruticultura. Los operativos se realizan en zonas urbanas del Alto Valle y Valle Medio de Río Negro, además de Neuquén, como parte de un programa que protege a cuatro provincias patagónicas y facilita el acceso a mercados internacionales exigentes.
La liberación de millones de moscas forma parte de una técnica preventiva que busca evitar la reproducción de la plaga sin necesidad de aplicar insecticidas. En este marco, se realizó en las instalaciones de la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa), en Allen, el acto de inicio de una nueva temporada de liberación de insectos estériles.
El programa protege a Río Negro, Neuquén, Chubut y Santa Cruz, que conservan desde 2005 el reconocimiento internacional de región libre de mosca de los frutos. Esta condición permite exportar peras, manzanas y cerezas a mercados exigentes, como Estados Unidos y China, y evita que los productores deban realizar tratamientos específicos contra la plaga.
La técnica del insecto estéril (TIE) consiste en liberar machos que, si se aparean con una hembra fértil, no generan descendencia. Así se evita que la plaga se reproduzca y pueda establecerse en la región. Cada temporada se liberan alrededor de mil millones de insectos, aproximadamente 36 millones por semana.
Los insectos llegan desde Mendoza en estado de pupa, una etapa anterior a convertirse en moscas adultas. En Funbapa, en Allen, se realiza la denominada emergencia de adultos, es decir, cuando las moscas salen de las pupas. Luego se las enfría para inmovilizarlas temporalmente y facilitar su distribución.
Desde 2025, el centro cuenta con dos cámaras especialmente desarrolladas por sus equipos técnicos para estos procedimientos. La liberación se realiza mediante aviones y vehículos terrestres equipados con tecnología que permite registrar y controlar la distribución de insectos en distintas localidades del Alto Valle.
Por su parte, el Director de Funbapa, Pablo de Azevedo, destacó las innovaciones desarrolladas en Allen, que fueron presentadas en el Simposio Internacional de Moscas de los Frutos. Explicó que estas herramientas permiten mejorar la distribución de los insectos, obtener mejores resultados técnicos y utilizar los recursos con mayor eficiencia.
El trabajo se complementa con una red de 1.831 trampas distribuidas en las cuatro provincias, brigadas especializadas y laboratorios en Allen y Viedma, donde se analizan muestras para detectar posibles ingresos de la plaga. A esto se suman las barreras fitosanitarias a cargo del Senasa, organismo que además audita el programa.