Deterioro de la Ruta 22 entre Regina y Roca agrava los riesgos para quienes transitan bajo la lluvia
La Ruta Nacional 22, en el tramo comprendido entre Regina y General Roca, presenta cada día un estado de mayor deterioro, lo que incrementa los riesgos para quienes la utilizan diariamente. La presencia de pozos, baches, deformaciones en el pavimento y sectores donde la señalización horizontal está prácticamente desvanecida se volvió una constante, una situación que se agravó durante los últimos días debido a las lluvias casi permanentes sobre el Alto Valle.
A este panorama se suma un deficiente escurrimiento del agua de lluvia provocado por la acumulación de tierra en las descargas de los separadores de hormigón tipo New Jersey. La falta de mantenimiento impide un drenaje adecuado y favorece la formación de grandes acumulaciones de agua sobre la calzada, aumentando el peligro para la circulación vehicular.
El estado de la ruta se encuentra en un escenario de incertidumbre administrativa porque su mantenimiento depende del gobierno nacional a través de Vialidad Nacional. Desde el gobierno de Río Negro se espera la transferencia de la traza a la órbita provincial y ya se trabaja en el diseño de plan de obras para intervenir la traza. Mientras tanto no existen respuestas concretas ni tareas de mantenimiento básico que permitan mejorar las condiciones de transitabilidad.
Un lector de LCR Diario Digital, que utiliza a diario este corredor, describió distintos puntos críticos del recorrido. “En el puente de la Escuela Rua, en la bajada mano sur, hay un pozo. Después, en el puente antes de llegar a Cervantes, creo que le dicen Puente Los Tilos, hay otro; eso es en la autovía”, detalló.
El mismo automovilista también señaló que “no se hace mantenimiento en las vías de escape de agua de los New Jersey, lo que hace que se formen lagunas de agua y es peligroso”. Además, precisó que “saliendo de la curva de Cervantes hasta lo que era Proin está bastante deforme, ondulada, por lo que hay que transitar con precaución, y después, pasando el semáforo de la entrada de Canale hasta Allen, también muy deforme el asfalto con varios pozos”.
Otro de los factores que preocupa a quienes utilizan la Ruta 22 es el ahuellamiento que presenta la calzada en distintos sectores. Ese desgaste impide el drenaje normal del agua de lluvia. Estas acumulaciones de agua favorecen la aparición del fenómeno conocido como aquaplaning donde los neumáticos pueden perder contacto con el pavimento, reduciendo la adherencia y provocando la pérdida de control del vehículo, con el consecuente riesgo de despistes o vuelcos.
A las deficiencias del pavimento se agregan otros problemas de infraestructura, como la escasa iluminación en varios sectores, guardarraíles dañados y la ausencia o el deterioro de la señalización vertical. Estas condiciones se vuelven aún más críticas durante la noche o en jornadas de lluvia, cuando disminuye considerablemente la visibilidad.
Un chofer que recorre diariamente el tramo entre Regina y Roca sostuvo que “la falta de iluminación y la falta de señalización es un problema, más estos días con las lluvias”. En ese sentido, consideró que las actuales condiciones de la ruta incrementan el riesgo para todos los usuarios.
El conductor sintetizó la preocupación al enfatizar que “la Ruta 22 es un desastre, tanto la vía principal como las colectoras. Hay un estado de abandono total. Subís a la ruta desde en Regina y te encontrás con la falta de señalización y la falta de luces; sobre todo cuando se circula de noche es un gran problema”.
En paralelo, operarios de Vialidad Nacional que prestan funciones en delegaciones del Alto Valle realizan tareas de bacheo en frío en algunos sectores donde las precipitaciones provocaron un mayor deterioro del pavimento. Sin embargo, quienes utilizan la ruta consideran que esas intervenciones resultan insuficientes frente al estado general de la traza.
La situación presenta una complejidad adicional en el tramo comprendido entre Cervantes y General Roca, donde la Ruta Nacional 22 mantiene su antigua configuración de doble mano de circulación, sin cuatro carriles ni calles colectoras paralelas y sin una separación física entre ambos sentidos del tránsito.