Infarto en Argentina: el preocupante "reloj detenido" que no logra bajar la mortalidad en una década
En el mundo de la medicina cardiovascular existe una premisa indiscutible: "el tiempo es músculo". Cuanto más rápido se logre abrir una arteria obstruida, mayores son las probabilidades de salvar el tejido cardíaco.
Sin embargo, los datos recientes del registro ARGEN-IAM-ST —el estudio más extenso sobre esta patología en Argentina, que analizó casi 7.700 casos entre 2015 y 2024— revelan una realidad inquietante: en diez años, los tiempos de respuesta no han mejorado.
El factor tiempo: la brecha con el mundo
Uno de los puntos más críticos señalados por el estudio es la demora en la consulta inicial. Mientras que en países como España un paciente acude al médico, en promedio, a los 60 minutos de sentir dolor, en Argentina tardamos el doble: 120 minutos.
Esta "ventana" de dos horas es, según los profesionales encuestados, la principal causa que impide un tratamiento exitoso en casi el 38% de los casos.
"La mortalidad hospitalaria por infarto no ha bajado en una década, situándose en un promedio del 8,6%, un llamado de atención urgente para el sistema sanitario".
¿Quiénes sufren infartos en el país?
El perfil del paciente promedio en Argentina brinda datos clave para la prevención y la detección temprana:
- Edad y sexo: El 80% son hombres y la edad promedio es de 61 años.
- Factores de riesgo: El 54% padece hipertensión, el 37% tiene colesterol elevado y un 27% sufre de diabetes.
- Complicaciones: La insuficiencia cardíaca afecta al 13,2% de los internados, una tasa que duplica las cifras de registros internacionales.
Barreras en el sistema de salud
No toda la responsabilidad recae en la demora del paciente. El informe también identifica fallas logísticas que consumen minutos vitales:
- Traslados críticos: La falta de celeridad en las ambulancias y las dificultades para derivar pacientes entre centros de salud para realizar angioplastias.
- Demoras en guardia: Un 13,5% de los retrasos ocurren una vez que la persona ya ingresó al hospital.
Un mensaje para el vecino de Roca y el Alto Valle
Para la comunidad local, la conclusión de la Dra. Sonia Costantini y los expertos de la Federación Argentina de Cardiología es directa: aunque hoy más del 90% de los pacientes que llegan al hospital reciben tratamiento para "destapar" la arteria, el beneficio se pierde si se llega tarde.
Ante un dolor de pecho opresivo que no cede, la recomendación es no esperar a que "se pase solo". Los primeros minutos son determinantes para la supervivencia y la calidad de vida posterior.
¿Conocías cuáles son los síntomas específicos que diferencian un dolor de pecho "común" de un posible infarto para actuar a tiempo?