2026-05-06

Clásico del 25 de mayo: cómo preparar una versión liviana del locro argentino

Una propuesta que combina los sabores tradicionales con ingredientes más magros, ideal para celebrar las fiestas patrias de manera equilibrada.
El locro es el corazón de la identidad culinaria argentina, un plato que condensa siglos de historia y mestizaje cultural. Su origen se remonta a los pueblos originarios del Noroeste, quienes combinaban maíz y zapallo en ollas comunitarias. Con el tiempo, la receta incorporó carnes y especias españolas, convirtiéndose en el ritual indiscutido de cada Revolución de Mayo, donde el aroma del guiso humeante une a las familias en torno a la mesa patria.

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Para quienes buscan honrar la tradición sin descuidar la salud, esta versión "light" utiliza cortes magros y técnicas que reducen el contenido graso sin sacrificar la cremosidad. El secreto reside en la cocción lenta y el uso de ingredientes frescos que mantienen la esencia del bodegón criollo. A continuación, el detalle para prepararlo en casa:
Ingredientes:
  • 150 g de porotos pallares y 150 g de porotos alubia.
  • 250 g de maíz blanco y 1 kg de zapallo criollo.
  • 400 g de carne magra (cuadril, bola de lomo, nalga o cuadrada sin grasa) y 400 g de pulpa de cerdo magra.
  • Para la salsa: 3 cucharadas de aceite de oliva, agua, 1 cebolla, 1/2 pimiento rojo, 1/2 pimiento verde y 150 g de cebolla de verdeo.
Paso a paso:
  1. Remojar el maíz y los porotos en la heladera desde el día anterior. Al cocinar, cambiar el agua y hervir hasta que ablanden.
  2. Sumar las carnes en cubos y el zapallo trozado. Cocinar a fuego bajo de 3 a 4 horas hasta lograr consistencia.
  3. Condimentar con sal, pimienta, comino, pimentón y ají molido.
  4. Salsa: Rehogar cebolla y pimientos en aceite y agua. Condimentar con sal, ají molido y pimentón. Fuera del fuego, agregar el verdeo picado.
  5. Servir caliente con la salsa por encima.
Esta preparación demuestra que es posible mantener el espíritu de las celebraciones populares con una propuesta más equilibrada. La utilización de carnes como la bola de lomo o la cuadrada permite disfrutar de un plato contundente pero digestivo. Además, el zapallo criollo aporta la textura espesa característica que define a un buen locro, logrando que cada cucharada mantenga el sabor intenso que se espera en los festejos patrios.
 
Comer locro el 25 de mayo sigue siendo una forma de homenajear el esfuerzo colectivo y la memoria compartida de la nación. Al elegir ingredientes más livianos, se facilita que todos los integrantes de la familia puedan participar de esta costumbre sin restricciones. Es una invitación a cocinar sin apuro, rescatando los valores de la cocina lenta en un feriado que invita a bajar un cambio y celebrar nuestras raíces.
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