Sociedad
“Fue volver a nacer”: la emoción de la familia de Zoe tras recibir el alta luego de su lucha contra el cáncer
La historia de Zoe conmueve y deja un mensaje de esperanza contra todo diagnóstico, por más demoledor que éste sea. A los 14 años recibió una noticia que le cambió la vida y hoy festeja los 15 en Regina, en su casa junto a su familia y con el mejor regalo: haber podido vencer el cáncer.
Luego de una lucha que llevó más de medio año, hace pocos días la joven tuvo su última quimioterapia en el sanatorio Juan XXIII de General Roca.
Tras permanecer seis meses y dos días internada, Zoe recibió el alta médica tras enfrentar una dura batalla contra una leucemia crónica que le fue diagnosticada en septiembre del año pasado. La noticia, que en un primer momento fue un golpe inesperado para Mili y José Bueno (papá de Zoe), hoy se transforma en una historia de superación, fe y fortaleza.
Todo comenzó el 14 de septiembre de 2025 cuando la joven empezó a sentirse mal. Tras una primera consulta médica por fiebre, los síntomas persistieron y un análisis de sangre encendió las alarmas.
Ese mismo día, su mamá María Quinteros, conocida por su familia y amigos como "Mili", recibió el llamado que ningún padre quiere recibir. "Nos dijeron que la llevemos urgente al Juan XXIII porque nos estaban esperando. Ahí confirmaron el diagnóstico. Nos dijeron que era leucemia y sentimos que se nos venía el mundo abajo", recordó en dialogó con el diario LCR.
A partir de ese momento comenzó una lucha diaria contra la enfermedad, con largos meses de internación, quimioterapia y controles constantes.
"Aceptar la enfermedad fue lo más difícil", contó la mamá de Zoe. "Uno de los mayores desafíos fue asimilar el diagnóstico. Uno automáticamente piensa leucemia, cáncer, muerte. Pero los médicos nos acompañaron mucho y nos explicaron todo desde el primer día", agregó Mili.
La noticia sin dudas fue un baldazo de agua fría, una dura e impensada prueba que la vida le puso a su hija demasiado temprano, pero que ésta logró superarla con una entereza que destacada por su mamá. "Ella siempre tuvo una actitud increíble. A pesar de todo lo que tuvo que pasar, siempre fue muy fuerte", enfatizó.
Por su parte, Zoe también recordó los momentos más difíciles del tratamiento: "Cuando me pinchaban mucho los brazos y cuando estuve en terapia, eso fue muy difícil. Gracias a Dios lo peor ya pasó y en el momento más duro mis padres y mi familia siempre estuvieron ahí. Su apoyo, el de la gente que rezó por mí y el de mis amigos que pasaron por lo mismo me dio mucha fuerza", expresó la joven que apenas abandonó la clínica tuvo un doble festejo: el haber recibido el alta y el poder celebrar su cumpleaños con determinar cuidados y restricciones.
La joven también destacó un acompañamiento especial: “Quienes también me ayudaron y me dieron fuerzas fue el apoyo y el cariño de mis amigos Antonia, Tobias y Amelia, quienes están pasando y pasaron por lo mismo que yo”.
El viernes fue el día del alta, una jornada en la que se mezclaron varias emociones para los padres: la angustia por todo lo vivido y, sobre todo, la alegría por haber llegado al final de esa etapa. "Fue una emoción muy grande verla tocar la campana", dijo su mamá con lágrimas de felicidad.
También para la familia este momento de la vida de Zoe simbolizó una nueva oportunidad: "Sentimos que nuestra hija volvió a nacer, que nació tres veces: cuando vino al mundo, cuando se recuperó del cáncer y cuando superó una neumonía en las últimas semanas”
‘Gracias a Dios’ puede ser una expresión que se reitera en esta nota, pero es sin dudas la fe lo que sostuvo a una familia que en medio de la internación tuvo que permanecer dividida. Por un lado, Mili junto a su hermana debieron turnarse para cuidar a Zoe y José por razones laborales sólo pudo acompañarlas en forma diaria hasta el tercer mes.
“Hay que tener mucha fe, confiar en los médicos y respetar siempre el tratamiento. No es fácil, pero se puede”, recalcó Mili.
Una gran familia dentro del sanatorio y agradecimientos
Durante los meses de internación, la familia encontró contención no solo en los médicos sino también en los enfermeros, psicólogos y otros pacientes.
"Se forma una gran familia ahí adentro. Pasamos fiestas como Año Nuevo con ellos. Después de las doce salíamos al pasillo a saludarnos. Son cosas que te marcan para siempre", subrayó la mamá.
Al igual que su hija, también resaltó el acompañamiento de otras familias que atravesaban situaciones similares en el sector de oncología pediátrica. "Ver a chicos tan pequeños luchando también te cambia la cabeza. Ahí uno aprende a valorar todo".
Además de querer compartir esta esta historia de lucha y superación, la mamá también quiso dejar un mensaje a la sociedad sobre la importancia de la donación de sangre, algo fundamental durante el tratamiento. "Necesitó muchos donantes y la ayuda de la comunidad fue clave. Es algo que salva vidas", remarcó.
A la hora de los agradecimientos, Mili tuvo un párrafo aparte para hacer mención al acompañamiento de los médicos. “La gente a la que tenemos que agradecer es muchísima, pero lo de ellos fue fundamental porque estuvieron en todo momento apoyándonos, desde la psicóloga Florencia, la doctora Agustina Raimondo que es una genia y siempre estuvo a nuestro lado. A los doctores Freddy, Franco, Pedro, el kinesiólogo (Marcos) y qué decir de las enfermeras que son un amor. Estuvimos mucho tiempo fuera de casa, pero siempre nos sentimos en familia, porque uno allá se siente en familia”, detalló.
El mejor cumpleaños posible y una nueva etapa
A los pocos días de abandonar el Juan XXIII, precisamente el lunes, Zoe cumplió 15 años y esta vez el regalo más importante no fue una fiesta ni objetos materiales, sino la vida misma y la posibilidad de seguir adelante junto a su familia y amigos.
Deberá continuar con controles médicos periódicos mientras su cuerpo continúa recuperándose. Por recomendación médica, todavía deberá esperar un tiempo antes de retomar sus actividades normales, incluida la escuela, para evitar infecciones mientras refuerza sus defensas.
“Hoy disfrutamos junto a Zoe cosas que a veces naturalizamos y por la vorágine del día a día no nos detenemos a vivirlas. Y justamente, queremos que la lucha de nuestra hija se convierta en un ejemplo para nosotros y ojalá pueda ayudar a otras familias que estén atravesando por lo mismo a nunca perder la fe, a aferrarse a Dios más que nunca y saber que por más difícil que sea un momento, sí se puede, la esperanza siempre abre caminos”, concluyó la mamá.