2026-01-28

Calor extremo en la región: cuándo aumentan los riesgos cardiovasculares y qué señales no hay que ignorar

El calor extremo previsto para estos días obliga a extremar cuidados. La cardióloga Sonia Costantini alertó sobre situaciones que pueden afectar al corazón y brindó recomendaciones.

En  Roca y el resto del Alto Valle de Río Negro rige una alerta por temperaturas extremas que, en los próximos días, llevará los registros térmicos a niveles poco habituales. Este miércoles y jueves la máxima alcanzará los 37 grados, mientras que el viernes se espera el pico más alto, con 40 °C, un escenario que obliga a extremar cuidados, especialmente en quienes realizan actividad física al aire libre.

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En ese contexto, la médica cardióloga Sonia Costantini explicó que el riesgo cardiovascular aumenta con el calor extremo, y que ese riesgo se incrementa aún más en personas con antecedentes o determinadas condiciones de salud. “Cuantos más antecedentes tenga el paciente, mayor es el riesgo”, advirtió.

Detalló que el cuerpo humano mantiene normalmente una temperatura cercana a los 37 grados, pero durante el ejercicio físico, y más aún cuando se realiza con altas temperaturas ambientales, ese equilibrio puede romperse. La activación muscular genera calor y, en situaciones de mucho calor, la temperatura corporal puede superar los 40 grados. El problema aparece cuando la temperatura ambiente es mayor que la temperatura de la piel, ya que el cuerpo pierde la capacidad de disipar el calor.

Constantini mencionó que a partir de ese momento comienzan a manifestarse los primeros signos de alarma. La imposibilidad de liberar el calor desencadena una serie de síntomas que pueden ir en aumento: irritabilidad, confusión, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, mareos y un cansancio que aparece de forma repentina. También, señaló que es frecuente que quienes rodean a la persona noten una respiración acelerada, con aumento marcado de la frecuencia respiratoria, generando una especie de efecto en cadena que agrava el cuadro.

La reconocida médica cardióloga de Roca, Sonia Constantini. Foto: Tania Domenicucci

 

Este cuadro, conocido como golpe de calor, puede presentarse en cualquier persona, pero el impacto cardiovascular depende de múltiples factores. Según explicó la profesional, influyen la condición física, la rapidez con la que se produce la deshidratación y el uso de determinados medicamentos. “Tienen mucho más riesgo quienes entrenan tomando diuréticos”, remarcó. En ese grupo se encuentran, por ejemplo, pacientes con hipertensión arterial o insuficiencia cardíaca que forman parte de tratamientos habituales. A esto se suman otros factores, como la falta de descanso o los trastornos del sueño, que también elevan el riesgo cardiovascular en situaciones de calor extremo.

Por eso, la prevención cumple un rol central. Entre las principales recomendaciones, la especialista remarcó la importancia de elegir el horario adecuado para entrenar y evitar, en lo posible, las horas de mayor exposición térmica. “Hay personas que entrenan a la siesta porque es el único horario que tienen disponible, pero con estas temperaturas no es prudente”, subrayó. En los casos en los que no queda otra alternativa, es fundamental reducir la intensidad del ejercicio y adoptar medidas de protección: vestimenta liviana y de colores claros, que facilite la eliminación del calor; uso de gorra; protector solar para los rayos ultravioleta y, sobre todo, hidratación permanente.

Los horarios de mayor exposición al calor. 

 

Saber cómo actuar ante los primeros síntomas también puede marcar la diferencia. En los primeros minutos, lo principal es llevar a la persona a la sombra. Si durante una actividad alguien comienza a presentar problemas de coordinación - otro signo frecuente-,  mareos o confusión, se debe interrumpir de inmediato el ejercicio. Luego, es clave enfriar el cuerpo lo más rápido posible. Si la persona no puede ingerir agua por náuseas o vómitos, se recomienda mojar la piel con agua fría y mantenerla húmeda para favorecer el descenso de la temperatura corporal.

Otra medida útil es aplicar frío localizado, colocando agua fría o envases con agua helada en zonas clave como el pecho, las axilas y los pliegues del cuerpo, como la parte posterior de las rodillas, hasta poder trasladar a la persona a un lugar donde reciba atención médica.

Respecto a las diferencias entre hombres y mujeres, Costantini aclaró que los factores de riesgo son los mismos, aunque en las mujeres el cuadro podría desarrollarse con mayor rapidez. En todos los casos, insistió en un punto central: la hidratación es fundamental.

 

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