2026-01-21

Alarma en la Ruta 22: una mujer denunció que le dispararon mientras circulaba a la altura de barrio Nuevo

Atemorizada por la situación la conductora atinó a acelerar y pidió ayuda en Godoy. “Estoy segura de que fue un disparo. Me asusté muchísimo”, comentó al diario digital LCR.

Los reiterados ataques con piedras que ocurren desde hace varios años hacia quienes ingresan a egresan de la ciudad por el acceso oeste de la Ruta Nacional 22, ayer subió un escalón más en cuanto a la gravedad como hecho de inseguridad a partir de que una automovilista denunció que recibió un disparo de arma de fuego en su vehículo. 

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Lo sucedido en la madrugada del martes volvió a encender las alarmas entre quienes transitan por la 22 entre el semáforo de calle Pioneros y el puente peatonal de barrio Nuevo ya que esta vez se trató de un episodio de extrema gravedad. En este sentido, una mujer de 33 años denunció que el vidrio lateral de su auto estalló tras recibir lo que, según su testimonio, fue un disparo de arma de fuego mientras circulaba por la autovía, con dirección a Neuquén.

La mujer vive en Villa Regina, pero trabaja en la capital neuquina, por lo que realiza ese trayecto de manera habitual. Alrededor de la 1.40 de la madrugada, mientras circulaba sola en su Renault Clio por la margen norte de la Ruta 22, al llegar a la altura de la pasarela de barrio Nuevo escuchó una fuerte detonación seguida de la explosión del vidrio de la puerta lateral derecha.

“Primero escuché la detonación y después el estallido del vidrio. Conozco esos ruidos, no fue un piedrazo. Estoy segura de que fue un disparo. Me asusté muchísimo”, relató al diario digital LCR. Explicó también que, por temor a que se tratara de un intento de robo, decidió no detenerse y continuar circulando hasta llegar a General Enrique Godoy. “Estoy convencida de que el disparo fue para que me detuviera y así poder robarme. Por suerte no iba despacio y pude seguir”, sostuvo.

Una vez en Godoy, se detuvo en una estación de servicio donde fue contenida por los playeros, quienes la asistieron de inmediato. “Me ayudaron muchísimo: limpiaron los vidrios del auto, colocaron un cartón para que pudiera seguir viajando con mayor seguridad y llamaron a la policía. Yo estaba muy nerviosa, incluso tuve que tomar algo para tranquilizarme”, contó a la hora de agradecer la ayuda que le brindaron los empleados de la estación godoyense.

Una vez que logró tranquilizarse decidió radicar una exposición en la Subcomisaría 65. “La policía solo me pidió los datos y nada más. Lo que hice fue para el seguro, pero también dejé en claro que falta mucha seguridad en ese sector, sobre todo más recorridas y más iluminación. Hay un radar que obliga a bajar la velocidad y eso puede ser aprovechado para cometer robos”, advirtió.

La mujer remarcó además el peligro que implica este tipo de hechos. “¿Qué pasaba si le pegaban a una rueda, a mí, o si iba con mis hijos? Alguien debería hacer algo. Incluso me han dicho que, si el semáforo de Pioneros funciona de noche, no me detenga, porque esa zona es muy peligrosa”, señaló.

 

El ataque de ayer fue el más grave

 

Lo ocurrido ayer se suma a una larga lista de hechos de vandalismo e inseguridad en ese tramo de la Ruta 22. El último episodio grave se produjo a mediados de diciembre cuando un colectivo de la empresa Vía Tac que viajaba desde Godoy hacia Regina fue apedreado en el acceso oeste a la ciudad. Una de las piedras rompió una ventanilla y un joven pasajero resultó herido por los fragmentos de vidrio.

Cabe recordar también que uno de los hechos más graves ocurridos en esa zona derivó, hace ya varios años, en la instalación de una casilla policial cerca del semáforo de Pioneros. Aquella decisión se tomó luego de que una mujer sufriera una grave lesión ocular tras un ataque con piedras mientras viajaba en auto rumbo a Godoy. Sin embargo, no fue mucho el tiempo en que ese destacamento vial operó en el lugar.

Como se dijo al comienzo, hasta ayer la mayoría de los ataques se registraron con piedras y, principalmente, entre el semáforo y la salida del barrio Melipal. Son pocos los antecedentes conocidos a la altura del radar de barrio Nuevo, aunque en el último tiempo la combinación de la falta de iluminación y la reducción obligatoria de velocidad parece haber ampliado el radio de acción de quienes cometen estos hechos.

El año pasado, incluso, una familia que ingresaba a la ciudad denunció una situación sospechosa cuando, al disminuir la velocidad por el radar y en un sector muy oscuro de la ruta, observaron a personas salir de la garita de ómnibus en actitud amenazante, lo que los llevó a acelerar y no detenerse.

Hasta ahora, no se conocían denuncias públicas por disparos de arma de fuego en ese sector. Este dato eleva la gravedad del hecho y reaviva el reclamo por medidas concretas de prevención, entre ellas la iluminación.

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