2026-01-15

De Huergo a Ushuaia en bicicleta: la travesía solidaria de Gabriel para ayudar a la protectora Arcah

Salió de su casa el fin de semana y prevé recorrer más de 2260 kilómetros a lo largo de la Patagonia. Antes de continuar su trayecto hacia Los Menucos, dialogó con el diario digital LCR y contó cómo nació la idea, cuál fue hasta ahora el tramo más difícil del viaje, qué respuestas recibe de la gente que lo ve en la ruta y de qué manera se organiza para dormir, alimentarse y descansar durante el recorrido.

Gabriel, vecino de Ingeniero Huergo y más conocido por todos como “el Ruso” Schwallier, emprendió en los últimos días un desafío tan extremo como solidario: unir su ciudad natal con Ushuaia en bicicleta. Para ello deberá recorrer unos 2.260 kilómetros a lo largo de la Patagonia, con el objetivo de recaudar fondos para la protectora Arcah y visibilizar la problemática del abandono animal.

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La aventura de Gabriel comenzó en la madrugada del domingo cuando partió desde Huergo rumbo a Paso Córdoba. El lunes por la mañana retomó el camino desde el mencionado punto roquense hasta El Cuy, completando unos 120 kilómetros que estuvieron marcados por la exigencia física debido, principalmente, a las largas subidas y un viento constante que convirtió cada tramo en una prueba de resistencia.

Luego de ser bien recibido en El Cuy y descansar en un departamento que le cedieron habitantes de ese lugar, volvió a subirse a la bicicleta para enfrentar una distancia similar rumbo a Los Menucos, en un recorrido que también se caracterizaba por más subidas que bajadas.

De no surgir inconvenientes, Gabriel estima que tardará alrededor de 40 días en completar el viaje hasta Ushuaia, aunque si tarda más no es un problema ya que tiene muy en claro que no se trata de una competencia o de llegar lo más rápido posible. “No hay que entrar en la desesperación de llegar cuanto antes. Tengo que disfrutar el viaje, parar las veces que sea necesario”, contó al diario digital antes de partir a Los Menucos.

El vecino de Huergo tiene muy en claro su amor por el pedal y el placer que significa poder emprender esta travesía, que también tiene un sentido solidario. En este sentido, el ciclista explicó que la idea de llegar a Ushuaia venía rondando en su cabeza desde hace tiempo, pero decidió concretarla ahora a partir de la situación que atraviesa Arcah, la asociación protectora de Ingeniero Huergo que rescata y cuida animales.

“Mi pareja fue la primera presidenta de la asociación que dentro de poco cumplirá 8 años. Hoy tiene otros integrantes que trabajan con la misma pasión de siempre. Siempre colaboré con lo que pude y por eso también me siento parte de la familia Arcah. Al ver que precisan un terreno propio para llevar adelante su trabajo, siempre ad honorem, se me ocurrió ayudarlos y decidí subirme a la bicicleta, eso fue lo que me impulsó a hacer este viaje ahora”, explicó.

Para el viaje Gabriel tuvo que minimizar el equipaje al máximo, aunque aun así carga cerca de 50 kilos en total entre la carpa, una pequeña garrafa portátil, una bolsa de dormir, frazada y la ropa de abrigo.

Se alimenta y descansa donde puede, dependiendo muchas veces de la solidaridad de la gente. En El Cuy, por ejemplo, contó anteayer a LCR que fue recibido con un enorme gesto: le ofrecieron un departamento para pasar la noche y el personal del hospital local lo invitó a comer.

“La gente me ve con la bandera en la ruta, paran y me preguntan qué necesito. Eso no pasa si viajás en auto, el bici viajero genera mucha empatía”, relató. “En un momento me quedaba una sola botella y me faltaban 70 kilómetros. Con el viento vas tomando agua y no te das cuenta, por lo que en dos días tomé casi 20 litros”, comentó a la hora de señalar cómo fueron los primeros 120 kilómetros hasta El Cuy.

Después de Los Menucos el recorrido continúa por la Ruta 23 hasta empalmar con la Ruta 6, donde deberá afrontar unos 200 kilómetros de ripio por la zona del Maitén. Desde allí seguirá hacia Esquel y luego tomará la Ruta 40 para avanzar hasta el kilómetro cero, ya en el extremo sur del país.

Si más de uno piensa que para recorrer más de 2260 kilómetros en cuarenta días tiene que haber detrás una importante o específica preparación física, ese no es el caso de Gabriel. “Aunque parezca increíble, no me preparé para recorrer esta distancia. Como me aconsejó una vez un ciclista cordobés que encontré en el camino, no se trata de una carrera, es un viaje y hay que disfrutarlo”, afirmó.

Tampoco el vehículo que utiliza es de lo más liviano. “Es una bicicleta simple, algo pesada, pero confiable. Es rodado 29, básica y resistente, con guardabarros y parrillas para sostener el equipaje”, describió.

Si algún reginense vincula el apellido con las dos ruedas, no está errado, es que la pasión por la bici viene de familia y está en la sangre de los Schwallier. Gabriel contó que su padre Marcelo y su tío Roberto realizaron durante siete años una procesión en bicicleta hasta San Nicolás. “Ya viene de familia nuestra locura, pasión o amor por el pedal”, dijo con orgullo. Además, recordó también que su hermano (Juan) compite y, recientemente, participó de la Vuelta al Valle.

Más allá de cumplir con un deseo personal de unir Huergo con Ushuaia, en todo momento remarcó que el objetivo central del viaje es concientizar sobre el cuidado de los animales y promover la empatía. En sus primeros 120 kilómetros Gabriel tuvo la posibilidad de tomar conocimiento de una problemática recurrente en localidades como El Cuy. En relación a esto último comentó: “Al estar en el medio entre Roca y Los Menucos, muchos abandonan perros allí y no toman conciencia”.

Apenas partió rumbo al sur, su hijo Martín compartió en pocas palabras el orgullo que siente por su padre: “Esta pedaleada demuestra que cuando hay voluntad y corazón, no hay distancias imposibles”.

Para quienes deseen sumarse a esta movida solidaria y acompañar a Gabriel en su pedaleada, se habilitó el alias Juntosporelrefu26 para recibir donaciones. “Cualquier aporte, por pequeño que sea, ayuda a que más animales tengan una vida digna y una nueva oportunidad”, dijo antes de seguir rumbo a Los Menucos.

 

 

Antes del viaje, una vista a Arcah

 

Días previos a la travesía Gabriel dialogó con las voluntarias que trabajan en la asociación Arcah y para ello se dirigió donde actualmente funciona el refugio, el cual se ubica en un predio cercano a los piletones, a unos cuatro kilómetros del casco urbano de Huergo.

Antes del viaje, Gabriel dialogó con las voluntarias de Arcah en el refugio. Foto gentileza (captura).

 

El lugar no es propio y están allí en condición de comodato y con incertidumbre. “No podemos construir algo definitivo porque el lugar no es nuestro. Invertimos mucho esfuerzo en un espacio que nunca será de la protectora”, explicaron desde la institución a Gabriel a la hora de un reportaje que hizo para su canal de Youtube: una loca aventura en MTB

 

Al momento de remontarse a los comienzos, las voluntarias recordaron que Arcah nació a partir de una situación problemática con un vecino que tenía muchos perros en su casa, lo que generó reclamos por ruidos y olores.

Con el tiempo, el refugio fue pasando por distintos lugares, desde una zona rural cerca de un brazo del río, un galpón y hasta llegar al espacio actual.

Hoy son 15 personas aproximadamente las que trabajan de manera voluntaria y “a pulmón”, sosteniéndose con la cuota de socios, la ayuda municipal, eventos, rifas y otras acciones solidarias. “Muchas veces, incluso, los gastos veterinarios superan a los de alimentación”, señalaron durante la entrevista.

Además de remarcar la importancia de las castraciones como herramienta fundamental para evitar la superpoblación animal, el grupo Arcah agradeció la acción solidaria antes de emprender la travesía en la que irá documentando lugares y buscando apoyo para reunir fondos que permitan a Arcah comprar un terreno propio. “No sé si lo lograré, pero será un primer paso y ayudará a visibilizar más sobre la problemática del maltrato y el abandono animal”, concluyó Gabriel.

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