Sociedad
Paciencia, amor y mucha espera: cómo es pasar el Día de la Madre en Neonatología
Este domingo se celebra el Día de la Madre y, a diferencia de muchas mujeres que lo pasan en familia, hay un grupo de mamás que viven esta fecha de una forma muy distinta. Ellas se encuentran en el área de Terapia Intensiva de Neonatología del Hospital de Roca, acompañando a sus bebés que pelean día a día por subir de peso, mejorar y fortalecerse. En este contexto, es clave la sensibilidad y el compromiso del equipo médico.
Natalia Valladares, enfermera del Servicio de Neonatología desde hace varios años, asegura que trabajar en esta fecha tiene un significado especial. “Para mí es muy particular porque soy mamá hace cuatro años, y se remueven un montón de sentimientos. Hay mamás que están pasando por una situación compleja, algunas más que otras, pero siempre tratamos de dar contención, que es lo más importante”, explica.
Comprensión, acompañamiento y empatía son las bases del trabajo diario en el servicio. “Para ellas el Día de la Madre es diferente. Muchas son primerizas y otras tienen hijos afuera, por lo que también sufren el desapego con su familia”, explicó Danilo Allamilla, Licenciado en Enfermería.
Jazmín tiene 24 años y tuvo que ser trasladada en código rojo desde Allen al Hospital de Roca. “Empecé el 1 de octubre con una hemorragia. Desperté a mi marido que justo se estaba por ir a trabajar para que me llevara a la guardia”, recuerda.
El traslado fue urgente. “Me llevaron a Roca en código rojo porque corríamos riesgo tanto mi bebé como yo. Llegué con 18 de presión alta, alcanzaron a controlarla a tiempo y fui directo al quirófano”, relata.
“Recién a las ocho pude conocerlo y ahí me dijeron ‘tu bebé tiene posibilidades tanto de morir como de sobrevivir’. Mi vida también estuvo en riesgo en el quirófano, así que había que esperar hasta el día siguiente”. Hoy, dos semanas después, Elian Nathanael evoluciona favorablemente. “Gracias a Dios, ya está pesando 1,543 kilos y cada día mejora muchísimo”, cuenta emocionada.
Micaela Monsalve, especialista del Servicio de Enfermería, destaca que la terapia de Roca tiene una característica fundamental y es que es puertas abiertas. “Aunque es una terapia intensiva, las mamás y los papás tienen acceso las 24 horas del día para estar con su bebé”, explica. Además, los domingos se permite el ingreso de abuelos y hermanos, lo que ayuda a transitar la evolución de los bebés en comunidad.
Otra de las jóvenes que atravesó semanas difíciles es Nahiara, de 21 años y mamá primeriza. “Entré el 27 de septiembre porque rompí bolsa, y cuando llegué a la guardia me pararon el parto con unas pastillas porque era muy chiquita todavía y no había neo para ella”, cuenta.
Durante una semana permaneció internada con estudios y dolores hasta que finalmente descubrieron que la bolsa estaba fisurada. “Pedí cambio de médico y vino una doctora a decirme que no podía esperar hasta las 36 semanas porque ya no tenía líquido y era peligroso para la bebé”, recuerda.
Finalmente, su beba nació con 34 semanas, pero no necesitó pasar por neonatología. “Me la trajeron enseguida, aunque no me pude ir porque nació con niveles altos de bilirrubina”, explica. A pesar de los miedos, Nahiara mantuvo la calma. “Mi idea era no alterarme aunque en la cesárea sí tuve miedo porque tengo epilepsia y no quería convulsionar”.
La enfermera Valladares remarcó que el área cuenta con una residencia para madres. “Es fundamental porque les permite compartir con otras mamás, acompañarse entre ellas, tener una mesa donde sentarse a comer todas juntas. Cada una comparte su vida personal, sus tristezas, sus angustias”, destaca.
Entre esas historias compartidas está la de Jazmin, quien destacó la contención de su compañera Nadia, otra de las mamás que se encuentra en el área de neonatología tras transitar un embarazo era de alto riesgo.
“Tenía resistencia en una de las arterias uterinas. Una trabajaba más que la otra y por eso no pasaba el oxígeno necesario. Se detectó tarde y actuaron tarde”, explica Nadia, de 30 años.
El domingo anterior a su turno médico comenzó con síntomas alarmantes: “Tenía falta de aire, mareos, dolor en la boca del estómago que se me cruzaba a la espalda. Me diagnosticaron preeclampsia e ingresé con hipertensión”. Su bebé nació diez semanas antes de lo previsto, pero logró superar las primeras dificultades. “Le costó respirar al principio, pero la semana anterior me habían puesto las inyecciones para la maduración pulmonar, y las dos hicieron efecto. No hubo necesidad de intubarla”, cuenta con alivio.
A un mes de aquella internación, Nadia reconoce que vive emociones encontradas. “Me hubiese gustado que el Día de la Madre fuera de otra manera, pero estamos tratando de ponerle toda la buena voluntad”, dice.
El estado de ánimo es fundamental en las madres y por eso en los últimos años incorporaron a la salud mental como un recurso fundamental para transitar una situación tan compleja como esta. “Desde hace cinco años se sumó al equipo un psicólogo perinatal, lo que nos ayudó también para mejorar la calidad de atención”, destaca Monsalve.
En el 2024 hubo 196 internaciones en el área de neonatología. Hoy el área cuenta con 16 enfermeras, cinco médicos y dos kinesiólogos. Desde el área destacan que sus pacientes no son uno más, conocen sus nombres, los de sus madres, padres, hermanos y familiares. Hacen un seguimiento del prematuro hasta el año de vida.
“Nosotros podemos ver cómo van evolucionando y eso también es muy gratificante porque después las familias nos vienen a saludar, se acuerdan de nosotros, de nuestros nombres, y eso es muy lindo”, concluyó Monsalve.