Una niña de dos años fue elegida como nueva diosa viviente en Nepal
En un ambiente teñido de fervor religioso y tradición milenaria, Katmandú, la capital de Nepal, se convierte nuevamente en el epicentro de una de las costumbres más solemnemente veneradas del país. Este martes, una conmovedora ceremonia marcó el ascenso de Aryatara Shakya, una niña de solo dos años, al estatus de ‘kumari’ o ‘diosa virgen’. Este rito, parte integral del festival hindú más prolongado e importante de Nepal conocido como Dashain, simboliza la victoria del bien sobre el mal y es seguido con gran devoción tanto por hindúes como por budistas.
A su corta edad, Aryatara Shakya ha legado a su retiro regular una existencia de divinidad que le exige prácticas específicas; desde vestir con refinada ropa roja, simbolizando poder y pureza, hasta decorar su frente con un tercer ojo pintado, señal de omnisciencia. Las cualificaciones para este rol requieren atributos casi sobrenaturales: piel, cabello, ojos y dientes perfectos, lesiones profundas o miedo a la oscuridad para descalificar.
El marco familiar de Aryatara fue el primer testigo de este cambio abrupto, desde ser una jovencita común a una figura ampliamente adorada. Ananta Shakya, padre de Aryatara, manifestó con emoción visible: "ayer era sólo mi hija, pero hoy es una diosa". Un momento místico también se destacó durante el embarazo de su madre, cuando sueños premonitorios predijeron este singular destino.
Las festividades dedicadas a la kumari envuelven a la pequeña en un contexto lleno de alegorías y símbolos. Cuando Aryatara fue llevada al templo-palacio, su nueva morada, el recorrido fue un evento elaborado. Amistades, allegados y una fiel masa de devotos alinearon en fervor religioso, con reverentes inclinaciones al pisar el suelo santificado con sus frentes.
En su nueva vida, Aryatara representa esperanza espiritual para miles que buscan bendición y protección. Sin embargo, debes de ser adaptado durante años para futuras generaciones adoptar roles fuera de la realidad indiscutible del aislacionismo. Antiguas dios de son diarias pueden vales retenerse para funcionamiento como seres universales.
Simultáneo al festival, el gobierno hace actualización rápidas para hacer coincidir nuevas percepciones modernas con que se alineen prolongadas expectaciones espirituales. Permitido hoy adquisiciones como televisión, educación personalizada y apoyo fiscal a diosas retiradas. Aunque tales modificaciones podrían ser vistas controversiales por preservacionistas culturales, estas strives tienen el objetivo altruista de integrar realidades mundanas y místicas, evidenciando transición entre lo divino y lo terrenal para futuras generaciones de kumaris en Nepal.