2025-09-29

Tragedia en el fútbol infantil: hubo al menos tres casos parecidos al de “Dibu”

El jugador de la predécima de Pillmatun murió cuando se le cayó la estructura del arco sobre su cabeza.

La tragedia golpeó como nunca al mundo del fútbol infantil de la Liga Confluencia y volvió a poner en discusión la problemática de la seguridad en las canchas de la región. Tanto en la de los clubes federados, que tienen más exigencias, como en las ligas vecinales y escuelitas deportivas

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El domingo, un nene de 10 años murió mientras se disputaba el partido de inferiores entre Academia Pillmatun y Experimental. El arco cayó sobre su cabeza y el chico recibió heridas gravísimas. Javier “Dibu” Álvarez murió camino al Hospital de Cipolletti.

Las condiciones económicas dificultan que las instituciones y las escuelitas de fútbol puedan renovar todo su equipamiento. Foto: archivo, ilustrativa.

 

En el medio del dolor y la tristeza, los padres de los chiquitos que practican esta disciplina contaron que al menos existen tres antecedentes de casos similares al que ocurrió en la cancha de Pillmatun.

Uno de los casos ocurrió en una escuelita de fútbol de Cipolletti, durante un entrenamiento. La estructura del arco móvil se derrumbó y cayó sobre el arquerito, aunque por fortuna sólo lo golpeó en las piernas.

Otro sucedió en una institución afiliada a la Liga Deportiva Confluencia, también con un arco móvil que cayó y terminó lastimando a los jugadores. Sin consecuencias mayores, no pasó más allá de las advertencias. El tercero se produjo durante un entrenamiento, en una escuelita de formación.

Un papá reconoció que hechos como estos “no son una novedad”, informó Cipo360. Y agregó: “pasa seguido donde hay arcos móviles... Entre la conducta de los chicos y la falta de prevención en los lugares de entrenamiento los factores de riesgo siempre están presentes”.

Las escuelitas de fútbol se han multiplicado en los últimos años. La mayoría desarrolla la actividad en espacios que son alquilados o prestados. Y por lo general, deben compartir el lugar con otras actividades, por lo que una vez finalizado el entrenamiento hay que retirar todos los elementos. De allí la preferencia por ciertos elementos móviles.

“La mayoría de los elementos con que se trabaja son donados o tienen años de uso. Y a veces no alcanzamos para renovar ciertos insumos por cuestiones económicas”, explicó otro papá. En tal sentido, contó que “conitos, pelotas, tortuguitas, se pueden renovar. Los arcos de fútbol cuestan renovar, por costo”.

El reclamo de más seguridad en las canchas y espacios deportivos se fue generalizando a través de las redes sociales. Algunos padres recordaron que la distancia entre el campo de juego y las bases de las alambradas olímpicas, que son de cemento, no llega a un metro. Otro factor que aumenta el riesgo de lesiones y accidentes.

Pero también sacaron a relucir un tema que seguramente va a generar polémicas: los clubes tienen por práctica hacer firmar un documento de “deslinde de responsabilidades” en caso de una lesión. Eso significa que los papás se tendrán que hacer cargo de todos los costos en caso de una lesión.

Algunos cuestionan duramente esa conducta de “lavarse las manos”. Otros entienden la situación, pero cuestionan que “no haya ambulancia ni servicio médico para atender una emergencia”.

Un papá recordó que durante un entrenamiento, uno de los chicos tuvo una lesión importante en el brazo y en el entrenamiento no había siquiera un botiquín de primeros auxilios.

Hora de empezar a analizar la situación con seriedad y de comenzar a reducir los factores de riesgo, para que tragedias como la de “Dibu” Álvarez no vuelvan a repetirse.

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