Sanidad ovina: un plan básico para enfrentar los principales parásitos y enfermedades
En el módulo de la Estación Experimental INTA Valle Inferior, llevan adelante un esquema sencillo, pero fundamental, que busca proteger a los animales de los parásitos internos, las enfermedades clostridiales y otras patologías que pueden comprometer seriamente el rendimiento de la majada.
Parásitos internos: una amenaza silenciosa
Los parásitos intestinales son uno de los principales problemas sanitarios. Se dividen en gusanos chatos, redondos y trematodes. Estos últimos, como la fasciola hepática, requieren un caracol como huésped intermediario. Allí completan su ciclo y, en forma de quistes, se instalan en los pastos hasta que son ingeridos por los animales. El resultado son diarreas, pérdida de condición y complicaciones graves, sobre todo en inviernos húmedos.
Otro desafío son los parásitos pulmonares, como el Dictyocaulus, que afecta los bronquios y predispone a neumonías. El control de estos parásitos se realiza mediante antiparasitarios orales, especialmente en corderos, y con inyectables en adultos. Sin embargo, el mal uso de estas drogas ha generado resistencias, lo que obliga a aplicar los tratamientos de forma cuidadosa y responsable, comentaba el Técnico responsable del módulo ovino, Ciro Saber.
El plan de vacunación
Además de los antiparasitarios, el plan sanitario incluye la vacunación contra las enfermedades clostridiales, un grupo en el que se encuentran la gangrena gaseosa, la hepatitis necrosante y la enterotoxemia. Estas patologías suelen aparecer en situaciones de estrés o cambios bruscos de alimentación.
Las vacunas disponibles son bacterianas inactivadas, por lo que brindan protección limitada en el tiempo (alrededor de seis meses). Por ello, se recomienda aplicar una dosis antes de la esquila y otra en el preparto, de manera que la madre transfiera inmunidad a los corderos a través del calostro.
Otros desafíos sanitarios
Entre los parásitos más comunes aparece también el Oestrus ovis, conocido como “gusano de la nariz”. Es transmitido por una mosca que deposita larvas en la cabeza de los animales, causando irritación y problemas respiratorios. Se controla con drogas inyectables del grupo de las lactonas macrocíclicas.
En cuanto a la sarna ovina, si bien no es un problema recurrente en la región, su aparición preocupa por la resistencia a los fármacos. En algunos casos, los tratamientos deben combinarse con métodos más antiguos, como los baños de inmersión.
El manejo inadecuado de silos de maíz puede derivar en casos de listeriosis, una enfermedad zoonótica causada por Listeria monocytogenes. La contaminación ocurre cuando el forraje permanece mucho tiempo expuesto al aire y pierde acidez, lo que favorece la proliferación de la bacteria.
También se han detectado casos de abortos ovinos provocados por Toxoplasma gondii, transmitido por heces de gatos, y por salmonella. Estas enfermedades no solo reducen la eficiencia reproductiva, sino que también pueden representar riesgos para la salud humana.
Conclusiones
El plan sanitario básico aplicado en los rodeos ovinos permite controlar los principales parásitos y enfermedades que afectan a la producción. Si bien no erradica por completo estas amenazas, contribuye a mantener los niveles productivos y a prevenir pérdidas económicas. La clave está en combinar prevención, control responsable de drogas y vacunación estratégica, junto con un buen manejo de la alimentación y el ambiente.