Monseñor Colombo en la celebración de Ceferino: "Que en la fiesta de nuestro corazón no haya excluidos"
En el marco de la celebración por el encuentro con Ceferino Namuncurá, Monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, visitó Chimpay y compartió un emotivo mensaje en la misa central. Reflexionó sobre la fe, el servicio, la humildad y el compromiso social, inspirándose en el ejemplo de Ceferino.
“Desde chico, Ceferino me acompaña. Estudié en un colegio de Almagro porque era el colegio de Ceferino, y siempre estuvo en mi corazón”, recordó el obispo. En un tono íntimo, compartió una anécdota familiar: “Hace poco, mi mamá me contó que mandó su ramo de novia a Fortín Mercedes, y también mi primera mantita como bebé. Ya desde pequeño, mi familia me transmitió esta devoción”.
Monseñor Colombo habló frente a los miles fieles del profundo significado espiritual de la figura de Ceferino y de cómo, a través de él, muchas personas encuentran fuerza en su fe: “Este lugar es verdaderamente sagrado. Aquí, los hermanos se encuentran para pedirle a Dios esa gracia, esa necesidad que llevan en el corazón”.
Inspirado en el evangelio del día, el arzobispo llamó a la comunidad a abrazar los valores de humildad y sencillez. “Cuanto más importante seas, más humilde tenés que ser”, expresó, para luego advertir sobre los riesgos del ego y la autosuficiencia: “Cuando uno va a una fiesta con aires de grandeza y se sienta en un lugar que no le corresponde, corre el riesgo de quedar en evidencia. En cambio, si uno va con el corazón dispuesto a compartir, la fiesta se convierte en un verdadero encuentro”.
También dirigió un mensaje especial sobre la inclusión y la apertura del corazón: “No hagas las cosas para que te las devuelvan. Que en la fiesta de nuestro corazón no haya excluidos. Que podamos vivir ese ‘todos, todos, todos’ del Papa Francisco”.
Monseñor Colombo resaltó la figura de Ceferino como un modelo de servicio. “Él quería ser útil a su gente. En su pequeño corazón de niño ya se gestaba un proyecto de vida unido a Dios y a su pueblo. Esa pasión por Dios lo llevó a tener pasión por su gente”, expresó, citando también al Papa Francisco: “Del amor a Dios nace la vocación de amar a su pueblo”.
En ese sentido, criticó los modelos sociales individualistas que promueven el “sálvese quien pueda” y llamó a recuperar la vocación de servicio. “Ceferino quiso volver para estar cerca de su pueblo. No se olvidó de los más chicos ni de los mayores. Su ejemplo nos invita a ponernos al servicio de todos”, afirmó.
En su mensaje, el obispo también hizo una fuerte defensa de los espacios de asistencia y prevención frente al flagelo de las adicciones. “La Iglesia celebra a Ceferino como patrono de la pastoral de adicciones. Hoy quiero pedir especialmente por todos los hermanos y hermanas azotados por esta dificultad. Hay muchos signos de muerte, pero también señales de esperanza”, dijo.
Al mismo tiempo, denunció con preocupación los recortes presupuestarios que afectan a los centros de atención: “Estamos afligidos. Se están recortando los fondos, y los pocos que quedan no llegan a tiempo. Necesitamos sostener estos espacios que son verdaderos salvavidas para muchas personas”.
Finalmente, Monseñor Colombo dirigió unas palabras especiales a los jóvenes presentes: “Quiero pedirles que se tomen en serio la vida. Que miren a Dios con el corazón abierto y se pregunten: ‘¿Qué querés de mí? ¿Dónde me querés?’. El mundo necesita jóvenes que quieran ser útiles, como Ceferino”.
En esa misma línea, subrayó la necesidad urgente de vocaciones religiosas en el país: “La Patagonia, como tantos lugares de Argentina, necesita sacerdotes. Necesita quienes partan el pan, quienes enciendan corazones con esperanza desde el servicio. Si alguna vez te lo preguntaste y lo guardaste, quizás sea hora de volver a sacar esa pregunta del cajón”.
Para cerrar, el arzobispo animó a todos a imitar a Ceferino y a vivir la fe con compromiso y comunidad: “Si nos sentimos parte del pueblo, nuestro amor florece. Celebrar a Ceferino es comprometernos de verdad, amar con el corazón lleno de pertenencia. Que su ejemplo nos inspire a servir, a amar, a estar cerca del otro”.