Judiciales
Regina: la presionaron para abortar, decidió ser madre y hoy la Justicia reconoce con valor económico su lucha
La historia comenzó en Villa Regina y tuvo su desenlace más trascendente en la Justicia de Neuquén. Allí, un juez no solo fijó una cuota alimentaria actualizada a favor de una adolescente de 14 años, sino que también reconoció el valor económico de la tarea de cuidado ejercida en soledad por su madre. El fallo, basado en el Índice de Crianza, abre un precedente que podría impactar en futuros procesos en todo el país.
“Fue un caso muy fuerte porque hubo hasta sospecha de falsificación de ADN y me tuve que trasladar con mi abogada a Neuquén para hacer una extracción de sangre con testigos”, relató a LCR Diario Digital la madre de la menor. “Esta sentencia marca un precedente que le puede abrir la mirada a otros abogados y a la justicia en sí”, agregó.
Un embarazo bajo presión
La mujer recordó que todo comenzó cuando ella tenía 17 años y su pareja 16. “Salimos casi un año. Era una relación blanqueada por sus padres y por los míos. Cuando me quedo embarazada, los padres de él proponen la opción del aborto. Era un médico de Huergo, nunca supe el nombre, y cobraba en ese momento, año 2010, 40 mil pesos”, contó.
En ese entonces, ya cursaba el cuarto mes de embarazo. “Cuando me enteré, el médico abortivo pedía que me apure con la decisión porque ‘el peso del feto estaba en condiciones de ser retirado’, dijo él. Pero necesitaba una decisión rápida porque mi vida estaba en riesgo”, recordó.
La interrupción iba a realizarse en una clínica, disfrazada en los documentos como una apendicitis. “Se necesitaba sí o sí la autorización de mis papás porque yo era menor. En 72 horas decidí tener a mi hija. Mis papás no sabían nada hasta ese entonces del embarazo. El miedo era enorme y lo más movilizante era que yo ya sentía que mi hija se movía con cuatro meses, no podía abortarla”, afirmó.
El hostigamiento
La decisión de continuar con el embarazo desató una serie de acusaciones. “Cuando le comunico a él y a su familia que iba a tener a la nena, comenzaron una serie de acusaciones públicas: que me había embarazado a propósito, que lo hice por interés en su plata, que quería sacarles dinero, que ese hijo no era de él. Los padres le pidieron que no se acercara más a mí”, relató.
El clima social se volvió hostil. “Empecé a tener miedo de salir a la calle. Mis papás decidieron llevarme a Puerto Madryn un tiempo porque la estaba pasando muy mal. Él estaba tan enojado que llegó a decir que quería pagarle a unos tipos para que me encuentren en la calle, me peguen y pierda el embarazo. Yo pensaba: si consiguieron un médico abortivo, también pueden conseguir gente para hacerme daño”.
El 31 de marzo de 2011 nació su hija en Villa Regina. “Yo sabía que en Regina no iba a vivir tranquila. La gente a mí no me conocía, pero cuando hablaba de mi hija y mencionaba el apellido del padre, que es un apellido reconocido, la gente cambiaba la cara y era re doloroso”, recordó.
La primera batalla judicial en Regina
Años después, la abuela paterna intentó acercarse. “Me convenció de iniciar acciones judiciales porque ‘si tenía una nieta quería reconocerla’. Después entendí que era todo perverso, lo que buscaban era saber cómo venía la demanda para falsificar el ADN. Me enojé mucho y nunca más hablé con ellos”, aseguró.
En 2016, el Juzgado de Familia de Villa Regina dictó la primera sentencia. Allí se probó mediante ADN, con un 99,99% de certeza, la filiación biológica. Además, el juez condenó al progenitor a pagar 40 mil pesos en ese entonces en concepto de daño moral por la falta de reconocimiento voluntario.
De Regina a Neuquén
Con el tiempo, la mujer se radicó en Neuquén. “Empecé a trabajar en medios de Regina, Godoy y Roca. Después conocí a un chico en Neuquén y me fui con mi hija. Fue lo mejor para las dos, porque allá pudimos darle orden a su vida”, contó.
En 2019 se homologó un acuerdo para que el padre pagara la cuota escolar del colegio privado de la adolescente y una suma fija en concepto de alimentos. Sin embargo, pronto llegaron los incumplimientos. Según consta en la causa, la última transferencia regular de alimentos fue en abril de 2022. Desde entonces solo hubo aportes esporádicos a pedido de la madre, algo que el juez consideró denigrante porque la colocaba en una situación de dependencia impropia.
La sentencia histórica
En junio de 2025, el Juzgado de Familia de Neuquén resolvió fijar una cuota alimentaria de $600.000 mensuales, actualizada trimestralmente por IPC, más el pago de la matrícula y cuota del colegio privado. Actualmente, la cuota asciende a $779.591. Además, dispuso el pago de los alimentos adeudados desde 2022 con intereses.
El fallo también destacó que durante 14 años la madre asumió sola la crianza, sostén y cuidado de su hija, y que esa tarea no remunerada constituye un aporte económico real que debe ser reconocido. Para cuantificarlo, el juez utilizó el Índice de Crianza, un dato oficial que mide cuánto cuesta criar a un menor en Argentina.
La abogada Soledad Crespin celebró el alcance de la decisión: “Ella fue madre adolescente de una niña que nunca fue reconocida voluntariamente por su progenitor. El juez no solo fijó la cuota alimentaria sino que también le otorgó un valor económico a la tarea de cuidado. Además, le dijo que tener que exigir permanentemente al progenitor que cumpla con su obligación atenta contra su dignidad”.