2025-08-06

Descubrieron la identidad del cuerpo hallado en la casa lindera a la de Gustavo Cerati

Se supo que el NN era un joven de 16 años que iba a la ENET N° 36 y jugaba al fútbol en Excursionistas. Estaba desaparecido desde 1984.

El joven NN enterrado en un chalet al lado de donde vivió Gustavo Cerati entre 2001 y 2003, se llamaba Diego Olmos. Sus restos fueron hallados el 20 de mayo pasado, por obreros de una obra lindera, en los terrenos de una casa que habitó el líder de Soda Stereo, en el barrio porteño de Coghlan, Buenos Aires. El adolescente falleció de forma violenta: presentaba una herida cortopunzante en la cuarta costilla del lado derecho y otros signos de intento de descuartizamiento.

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El jueves 26 de julio de 1984, Diego (16) volvió del colegio al mediodía, almorzó con su madre y luego le pidió plata para el colectivo porque iba a lo de un amigo. La mujer no le preguntó a quién iba a ver. "Diego era un pibe responsable".

La última vez que alguien lo vio con vida fue esa tarde en la esquina de Naón y Monroe, en Belgrano, a pocas cuadras de su casa. Cuando a las 20.30 sus padres no tuvieron noticias de él, fueron a la comisaría 39, pero no les quisieron tomar la denuncia. "Se fue con una mina, ya va a volver", les dijeron.



Pero Diego no volvió. Su familia intentó llegar a los medios de difusión, lo buscaron con cientos de panfletos. Solo lograron que les hicieran una entrevista en la revista ¡Esto! -que editaba el diario Crónica-, ejemplar que quedó guardado en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional.

Los padres de Diego nunca dejaron de buscarlo
"La Policía dice que tiene tres mil casos iguales. Y fíjese qué absurdo: desde el primer momento lo caratularon 'fuga de hogar'. Yo protesté y ¿sabe qué me dijeron? Que así estaban impresos los formularios. Me negué a eso, pero como si nada. ¿Qué quiere que investiguen si ya dan por sentado que él se fue, no me que me lo robaron", le dijo a la periodista de la revista ¡Esto! Juan Benigno, el papá de Diego, a los dos años de la desaparición. La nota fue publicada a doble página en 1986.

Cuarenta años después, de pura casualidad, lo que quedaba de su cuerpo fue encontrado por unos obreros a los que se les derrumbó una medianera en la obra en la que trabajaban en el barrio de Coghlan.
La obra se estaba levantando sobre el terreno de una casona donde entre 2002 y 2003 vivió Gustavo Cerati. Ese detalle -aunque no tuviera que ver en sí con el cuerpo- ayudó con su difusión y, en gran parte, en resolver el misterio cuya investigación quedó en manos del fiscal Martín López Perrando.

Aplicado, Diego jugaba al fútbol en el club Excursionistas, de Belgrano. Entrenaba todos los días, menos los jueves. Iba a la Escuela Nacional de Educación Técnica (ENET) N° 36 y llevaba su uniforme cuando desapareció, pista detectada por los investigadores al mando de López Perrando.

Cuando se lo tragó la tierra, sus padres conservaron su cuarto intacto. Diego tenía dos hermanos, un hombre y una mujer, que ahora fueron los encargados de darle la noticia a su madre.

Cómo llegaron a saber la verdad 
Fue un sobrino el que ató cabos luego de ver la noticia sobre el hallazgo de un cuerpo en una casa lindera a la que había ocupado el músico Gustavo Cerati. Los datos del NN que se iban conociendo -edad, vestimenta, sexo contextura- lo fueron convenciendo que tal vez se trataba de su tío Diego. Y no se equivocó.

Una prueba de ADN determinó sin lugar a dudas que los 150 huesos encontrados en el jardín del chalet de avenida Congreso 3742 eran los de el adolescente desaparecido en 1984.


El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) le tomó una muestra a la madre que dio un match perfecto. El padre de Diego - dedicado al venta de repuesto de autos- ya no vive. Murió en un accidente de transito. Estaba convencido de que a su hijo lo había secuestrado una secta.

La medianera de donde se desprendieron los huesos
Aunque todo indica que el crimen está prescripto, ahora al fiscal López Perrando le queda la trabajosa tarea de tratar de reconstruir lo que pasó. Y seguramente el primer paso será citar a los dueños del chalet donde apareció el cuerpo y que vivían allí en 1984. Se trata de una mujer ya muy anciana y de dos hijos, una mujer y un varón de apellido Graf.



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