El Gobierno busca controlar las investigaciones del Conicet a través de un decreto
El Gobierno argentino está trabajando en la elaboración de un decreto que le permitirá tener un mayor control sobre las decisiones del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el principal organismo de investigación científica del país. Esta movida busca permitir que el Poder Ejecutivo influya directamente en el tipo de investigación que este organismo llevará a cabo.
La intención es que el Gobierno pueda determinar cuáles proyectos tendrán prioridad, centrándose en investigaciones de naturaleza técnica sobre otras disciplinas que podrían ser vistas como menos prioritarias. Una fuente mencionó que existe un interés en inclinar la balanza a favor de trabajos más técnicos en lugar de investigaciones sociales consideradas de menor relevancia por algunas facciones del gobierno. "Queremos enfocarnos en lo que realmente cuenta, dejando de lado estudios como el que analizaba a Batman", señalaba un funcionario dando ejemplos concretos.
A pesar de que aún no se ha fijado una fecha para la publicación de este decreto, ya ha sido evaluado por las áreas técnicas del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado y revisado por la Secretaría de Legal y Técnica. Dentro del entorno cercano al presidente Javier Milei se encuentran distintas opiniones; para algunos, existe un apoyo explícito del mandatario, mientras que otros advierten que su implementación podría enfrentarse a retrasos.
En un esfuerzo paralelo, el gobierno avanza en un segundo decreto orientado a reorganizar la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación (I+D+I), encargada de financiar proyectos científicos. Este cambio implicará una reestructuración del directorio del organismo, que reducirá sus actuales once miembros a solo tres, cuyos nombramientos están previstos en los próximos días.
La Agencia I+D+I, bajo el ala de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, es gestionadora de recursos financieros y actualmente maneja fondos como el FONCyT, el FONTAR y el FONARSEC, con un equipo de 165 personas y un presupuesto anual de 25.000 millones de pesos.
En contraste, el Conicet cuenta con una estructura mucho más amplia, comprendiendo 26.781 trabajadores que incluyen a 11.800 investigadores, una multitud de becarios, técnicos y personal administrativo, y dispone de un presupuesto que asciende a 580.000 millones de pesos. Este extenso organismo opera a través de una red de 17 Centros Científico-Tecnológicos y más de 300 institutos en diversas partes del país.
Aunque se pospuso por ahora una reestructuración más profunda del Conicet, que podría haber conllevado importantes recortes en varias áreas, hay planes para efectuar cambios en la política de acceso. La nueva estrategia apunta a limitar las oportunidades para investigadores del ámbito de las ciencias sociales y humanidades, mientras que se potenciarán los espacios para perfiles técnicos, alineados con sectores considerados estratégicos para el país, como la energía, la minería y la salud.