2025-07-01

Encendió una bengala en una escuela pública: ¿cómo reaccionaron desde Educación?

El incidente ocurrido en la Escuela N°287, de Fernández Oro, reactivó el debate sobre la seguridad escolar. Desde el Ministerio de Educación explicaron cómo se abordó la situación, desde una perspectiva de cuidado, diálogo y reflexión.

Una situación que comenzó cómo una simple broma, generó la indignación de la comunidad educativa en el Alto Valle cuando un menor de Fernández Oro prendió una bengala en horario escolar. La situación alarmó tanto a docentes cómo estudiantes y activó protocolos de intervención por parte de la institución educativa.

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El incidente ocurrió la semana pasada, durante el horario escolar, en la Escuela Primaria N°287. El hecho fue protagonizado por un alumno de 12 años que encendió una bengala dentro del aula, provocando una situación que casi termina en un incendio.

Según el relato de uno de los padres de la comunidad educativa, el menor —que cursa séptimo grado— habría llevado la bengala al establecimiento y la encendió durante la jornada escolar. Al intentar apagarla sin éxito, la arrojó al cesto de basura, lo que provocó que se incendiara una bolsa de nailon. El humo comenzó a expandirse rápidamente, lo que generó alarma entre los estudiantes. Afortunadamente no hubo heridos ni daños materiales por el hecho.

En diálogo con ANRoca, Vanessa Padilla, directora de Nivel Primario del Ministerio de Educación, brindó declaraciones sobre lo ocurrido y cuál fue el abordaje institucional del conflicto.

Tras lo sucedido, se activaron los protocolos institucionales de intervención y se convocó al equipo técnico para el abordaje de la situación. Según explicó, desde 2023 existe un protocolo vigente para el abordaje de la convivencia escolar, que se enfoca en la prevención, detección temprana y abordaje integral de los conflictos, priorizando la seguridad y el bienestar de los estudiantes.

Este tipo de situaciones son excepcionales, no suceden cotidianamente en las escuelas”, señaló. Y agregó: “Es imposible concebir a las instituciones educativas sin conflicto, es parte inherente de la vida misma y de la vida escolar. Lo cual no implica que escale a magnitudes o que no podamos percibirlo, prevenirlo o intervenir en su manifestación”.

Respecto a cómo se actuó en este caso particular, detalló: “La primera intervención fue convocar a la familia del niño y al resto de las familias del grupo, no solo para comunicar lo ocurrido, sino también para explicarles de qué manera se continúa con la intervención”. Además, explicó que el hecho no pasó a mayores porque “justo en ese momento estaba el equipo técnico. Se pudo brindar contención a los estudiantes de inmediato y no fue necesaria la asistencia médica”.

Padilla señaló que, desde el primer momento, se brindó acompañamiento a la comunidad educativa: “La primera intervención se realizó con el supervisor de la institución. A partir de ahí se evaluaron las acciones a seguir. Existe un dispositivo para el abordaje de la convivencia escolar, pensado desde una perspectiva de derecho y de cuidado al estudiante”.

La situación, si bien no escaló a mayores, generó fuertes reacciones entre la comunidad educativa. Muchas familias pidieron mayores controles y acciones concretas para garantizar la seguridad dentro de las aulas. Así también, muchas familias reconocieron que la educación en casa es fundamental para prevenir este tipo de situaciones. 

Según aseguró, “el equipo supervisor está acompañando a la institución en estos días, justamente con el propósito de diseñar acciones concretas que permitan reflexionar sobre lo ocurrido, pero también para generar nuevos acuerdos de convivencia que permitan la organización de la tarea docente”.

Además, argumentó que las intervenciones se realizan desde una perspectiva pedagógica y de cuidado: “Las acciones institucionales siempre se piensan desde la reflexión y el diálogo con el equipo. Se pone en tensión la situación vivida, que implica no solo reconocer los riesgos que pudo generar, sino también habilitar una instancia de aprendizaje que permita resignificar aquello que ocurrió”.

En ese sentido, destacó también la importancia de generar espacios de escucha frente a situaciones que alteran el clima escolar: “Es fundamental que, cuando una situación provoca malestar, se generen espacios donde se habilite la palabra y se pueda reflexionar críticamente sobre lo acontecido”.

Ante los reclamos por la falta de control en las mochilas, Padilla fue clara: “No podemos revisar las pertenencias ni de estudiantes ni docentes. Siempre se busca reflexionar sobre lo ocurrido desde el diálogo”.

Finalmente, aseguró que el rol del equipo técnico en las escuelas siempre apunta al acompañamiento del estudiante y a promover el diálogo: “La finalidad es poder facilitar el diálogo. Las instituciones educativas están todo el tiempo trabajando y articulando con otras instituciones para incorporar protocolos que garanticen la seguridad de los estudiantes”, concluyó.

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