ESTAFA
VIDEO: se enamoró de "George Clooney" y él la estafó en miles de dólares
En el vasto mundo del internet, todos son susceptibles a estafas con perfiles falsos, y recientemente, una argentina encontró el amor -o lo que ella creía que era amor- en una figura pública creada por inteligencia artificial. Sabrina, natural de Mendoza, fue víctima de un engaño que se camufló de sentimientos sin ser tal. Sabrina narró la escalada del engaño en un programa radial, donde reveló que la persona detrás del farsante George Clooney la contactó a través de Facebook."
Comenzando así una comunicación diaria cada vez más intensa, que duró alrededor de un mes y medio. En ese tiempo, pasaron de mensajes en Facebook a charlas en aplicaciones de mensajería. Sabrina estaba sin empleo, una situación difícil que la dejó vulnerable a las falsas promesas de un trabajo futuro que el ídolo le garantizaba. La confianza fue fácilmente cultivada, y se hizo imposible para ella diferenciar entre la realidad y la meticulosa estafa elaborada.
Los estafadores son cada vez más sofisticados en sus métodos para crear personajes reales con el uso de avances tecnológicos. Sabrina se sorprendió al ver que el perfil de George Clooney en red social tenía el simbolismo del tilde azul, símbolo de autenticidad, al menos visualmente. Sin embargo, ese fue el primer truco en una larga cadena de trampas porque la principal cuenta carecía de ese verificado. "El pretexto para comenzar a enviar dinero surgió como parte de un fan club exclusivo: un primer desembolso de 300 dólares fue sólo el principio de un saqueo emocional que pedía cada vez más, hasta llehgar a una cifra de 15 mil."
La voz del supuesto George Clooney resonaba en su pantalla, con videos que simulaban emociones profundas y preocupaciones. "Espero estés bien, muchas gracias por tu apoyo", decía una animación creada por inteligencia artificial. Por supuesto, todo era falso. La cúspide del engaño fue una invención desesperada: un supuesto divorcio de Clooney requería más fondos en esta saga impostora, para lo cual Sabrina debía aparentemente financiar un acuerdo de divorcio inexistente.
Sabrina relató cómo este desaliento fue lentamente desenredándose y llegó a recurrir al FBI, alertando sobre lo ocurrido en un intento de recuperar su dignidad y posiblemente advertir a otros sobre aquellos que se escudan tras pantallas creadas digitalmente. Eventualmente descubrió que el coqueteo con el "actor" y las promesas vacías carecían de solidez, y lo denunció.