Allanaron la clínica donde operaron a Diego Maradona y secuestraron su historial médico
En un sorpresivo giro de los acontecimientos, la Clínica Olivos ha sido el foco de atención en la continuación del complicado y mediático juicio por la muerte del legendario futbolista Diego Maradona. En un operativo llevado a cabo por el área de Delitos Complejos de la Policía Bonaerense, y solicitado por el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 3 de San Isidro, se procedió a allanar la clínica este martes, a altas horas de la noche. La finalidad principal de este procedimiento fue el decomiso de archivos críticos referidos al periodo de internación de Maradona que va del 3 al 11 de noviembre de 2020, fechas que antecedieron inmediatamente a su fallecimiento.
La intervención legal se enmarca dentro de una serie de esfuerzos por esclarecer los procesos y decisiones médicas tomadas durante los días previos a la muerte del ídolo argentino, con el fin de dilucidar las responsabilidades y eventuales negligencias que hayan podido influir o acelerar el desenlace fatal. La incautación de los archivos, respaldada por las declaraciones de testigos clave, busca arrojar luz sobre los procedimientos hospitalarios efectuados, en especial tras revelarse testimonios contradictorios respecto a la atención médica recibida por Maradona en el establecimiento.
Bajo la solicitud del fiscal Patricio Ferrari, respaldado tanto por el equipo querellante como por la defensa, el allanamiento fue autorizado unánimemente luego de que saliera a la luz nueva evidencia proporcionada por el director de la clínica, Pablo Dimitroff. Durante su reciente declaración, Dimitroff hizo entrega de un documento prequirúrgico que sugirió una serie de estudios previos a la cirugía en la cabeza de Maradona, efectuados a comienzos de noviembre de 2020. No obstante, se generó consternación al conocerse que estos resultados no formaban parte del registro clínico formal del paciente.
El testimonio de Dimitroff generó una marea de incertidumbre al contradecir versiones anteriores, incluyendo la del doctor Fernando Villarejo, jefe de terapia intensiva en el sanatorio. Villarejo había asegurado que el icónico futbolista fue trasladado al quirófano sin habérsele practicado análisis de rutina, un procedimiento estándar que se asumió omitido en sus declaraciones de la semana anterior.
Estas divergentes revelaciones han aumentado la expectación en torno al juicio y solicitado la búsqueda exhaustiva de información y claridad sobre la cadena de decisiones y acciones médicas emprendidas, las cuales podrían tener implicaciones legale significativamente críticas para los involucrados en el caso. Mientras el juicio sigue su curso, el escrutinio sobre los cuidados pre y postoperatorios que recibió Maradona se intensifica, prometiendo mantener la atención mediática y pública en un caso que toca las fibras más sensibles del panorama deportivo y cultural de Argentina. Empiezan a desvelarse posibles inconsistencias que podrían redefinir la dirección de las investigaciones y llevar a una reevaluación de las pruebas existentes.