Sociedad
“Los órganos no van al cielo”: Felipe sigue luchando por su vida y espera un trasplante urgente
Felipe es el bebé neuquino que está internado desde diciembre en la terapia intensiva del Hospital Italiano de Buenos Aires, esperando un trasplante de corazón. A pesar de sus ocho meses, a pesar de su fragilidad, el chiquito sigue aferrándose a la vida. Desde enero está en “emergencia nacional” para recibir un órgano que no aparece; y mientras tanto, permanece conectado a una máquina externa que realiza el trabajo que su corazoncito ya no puede hacer. “Ayer sonrió por primera vez en un mes”, cuenta emocionada su mamá, Pamela Domínguez.
El tiempo le va jugando en contra a Felipe y los riesgos son cada vez mayores: estar conectado a un corazón artificial suma otros problemas a su ya delicado estado de salud. Tuvo una convulsión hace unos días, pero lo importante es que todavía hay esperanza. Y por pequeña que pueda parecer, sus padres se aferran con alma y vida a ella. Y el chiquitín, de apenas ocho meses, les da fuerzas desde la sala de alta complejidad donde permanece internado.
“Los médicos nos dicen que hay que mirar a 24 horas. Nosotros queremos ser un poquito más positivos”, contó la mamá. En octubre del año pasado llevaron al bebé a la guardia de la clínica San Lucas, en Neuquén, pensando en un problema respiratorio. Una radiografía permitió dar con un diagnóstico más severo: una malformación cardíaca severa. Su corazón ocupaba dos terceras partes del tórax, comprimiendo a otros órganos, según informó Cipo360.
Pamela y Felipe: una lucha por la vida que los dos están dispuestos a dar. Foto: gentileza.
“Es importante concientizar sobre la importancia de donar órganos. Es importante hablar del tema para que se conozca el dolor de quienes esperan un trasplante. Acá (en el Hospital Italiano), somos cinco familias que estamos en la misma situación, y nos apoyamos entre todos”, contó Pamela. Y se angustia ante la indiferencia de algunos medios: “como si el tema pudiera ser olvidado, pasado a un segundo plano”, explicó.
“Si hay alguna familia que está atravesando una situación difícil con un ser querido, queremos que sepan que en medio del dolor todavía tienen una posibilidad. Que ese órgano puede ayudar a salvar una vida”, comentó.
Y mientras tanto, tratan de sacar una utilidad a su dolorosa experiencia, buscando modificaciones en la legislación vigente para que en el futuro estén contempladas otras situaciones. “Estamos trabajando con el senador nacional Pablo Bensusán, de La Pampa; y en Neuquén con la legisladora Tania Bertoldi”.
Entre las propuestas, figura una que puede ser clave para futuros donantes pediátricos: “los niños no están contemplados en la Ley Justina; por eso estamos solicitando que puedan ser incluidos por sus padres como potenciales donantes”. También piden que se contemple la situación de los familiares que ponen sus vidas en suspensión, esperando que llegue una solución.
“Muchos pierden el trabajo porque no les otorgan una licencia. Otras familias quedan partidas porque no les autorizan a estar en el lugar. Hay situaciones sociales y familiares que incluir”, explicó Pamela.