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Video: él es reginense, ella francesa y nos cuentan cómo es vivir viajando por el mundo
Vivir sin señal de WiFi, recorrer paisajes paradisíacos, probar nuevas gastronomías y adaptarse a distintas culturas puede parecer desafiante para muchos, pero es la realidad de Daniel y Eva, dos viajeros que hace cinco meses emprendieron la aventura de vivir en movimiento. A través de su cuenta de Instagram, comparten sus experiencias desde las ciudades que visitan hasta los retos que enfrentan, como la malaria que afectó a Daniel en uno de sus destinos.
Desde Togo, en África Occidental, Daniel nos habla en vivo: “Estamos bajo una palmera porque hace muchísimo calor”. La magia de Internet nos permite conectar desde LCR en Villa Regina hasta el continente africano, donde esta pareja desafía las fronteras con su espíritu aventurero.
Un encuentro casual que cambió sus vidas
Daniel comenzó a viajar en plena pandemia, cuando el mundo se paralizaba por el COVID-19. “Cuando todo se abrió, decidí conocer Francia e Italia y pasé dos años recorriendo Europa haciendo voluntariados, ya que no había trabajo en ese momento”, relata.
En su último voluntariado en Nápoles, Italia, trabajaba como guía de turismo cuando conoció a Eva, quien llegó como turista al hostel donde él trabajaba. “Nos quedamos en contacto, luego viajé a Bruselas (Bélgica) para reencontrarnos, y después de diez meses decidimos lanzarnos a esta aventura como mochileros”, cuenta Eva, quien habla un español perfecto tras haber recorrido América Latina en su primer viaje sola.
Hoy, recorren el mundo en una Land Rover Defender 110, una camioneta 4x4 que compraron en Polonia y adaptaron como su hogar sobre ruedas. “Nuestro plan es recorrer África en dos años”, explica Daniel.
Desafíos y realidades de un viaje sin fronteras
El sueño de viajar puede sonar idílico, pero la realidad tiene sus dificultades. “Ayer, al cruzar la frontera, nos encontramos con policías corruptos que pedían ‘regalos’ para dejarnos pasar, aunque tuviéramos todos los documentos en regla”, relata Daniel.
Eva agrega: “Hay días en los que no encontramos un lugar donde dormir, y aunque nos adaptemos a la cultura local, no siempre es fácil. Por ejemplo, acá en África los mercados son muy distintos a los de nuestros países. La carne no tiene refrigeración, hay muchas moscas y la comida se cocina en estructuras muy básicas. Es un desafío, pero forma parte de la experiencia”.
Un choque cultural inesperado
“En Guinea, buscábamos un lugar para dormir y encontramos una aldea en medio del bosque. Una señora nos dejó instalarnos en su patio, pero a los minutos llegó el jefe de la comunidad. Nos explicó que las mujeres de la aldea nunca habían visto personas blancas, estaban asustadas y querían saber quiénes éramos y cuánto tiempo nos quedaríamos. Fue un verdadero choque cultural”, recuerda Daniel.
“Viajar a África me hizo entender que la imagen que tenemos desde fuera no es la realidad completa. Sí, hay pobreza, desnutrición y falta de agua, pero también hay hospitalidad, cultura y belleza”, reflexiona.
Consejos para quienes sueñan con vivir viajando
Para Daniel y Eva, el mayor desafío es romper el miedo inicial. “Dejar la casa, el trabajo, la familia y las costumbres es lo más difícil. Pero una vez que lo hacés, te das cuenta de que hay una vida increíble por conocer y que no hace falta ser millonario para disfrutarla”.
¿Cómo financian su estilo de vida?
“Trabajamos seis meses, ahorramos todo lo que podemos y viajamos hasta quedarnos sin dinero. Luego volvemos a trabajar”, explica Daniel. Su último destino laboral fue Nueva Zelanda, donde trabajaron en cocina, jardinería, bares y empaquetado de frutas.
Marzo: el mes más desafiante
“Tendremos que cruzar Nigeria, Camerún y Congo, regiones con conflictos internos. Nigeria y Congo están en guerra civil, por lo que debemos cruzar rápido. Las rutas de Camerún son un desafío: con mucha agua y en mal estado. Será la parte más difícil del viaje”, adelantan.
Para seguir su travesía, comparten su día a día en Instagram y YouTube, donde relatan cada desafío y maravilla de su vida nómada. “Los invitamos a acompañarnos en esta aventura”, concluyen.
Su historia demuestra que vivir viajando es mucho más que un sueño: es una realidad posible para quienes estén dispuestos a desafiar sus propios límites y lanzarse a lo desconocido.
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