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Un turista argentino murió en Punta del Este mientras nadaba en el mar
En una jornada que pretendía ser una más de descanso bajo el sol, la Playa Brava de Punta del Este se convirtió en el escenario de un lamentable suceso. Un turista argentino de 67 años perdió la vida tras sufrir un paro cardíaco mientras nadaba en el mar. José Luis Chozas es el nombre del desafortunado amante del mar, que nunca pensó que su último chapuzón lo llevaría a enfrentar su destino final.
El hecho ocurrió precisamente en la parada 23 de esta conocida playa. Según informó la Armada Nacional, la jornada tomaba su curso normal cuando Chozas comenzó a descompensarse a la vista de otros bañistas que, sin dudar, se lanzaron a su auxilio. Tristemente, lo que pudo ser un rescate heroico se tornó en una tragedia, pues al alcanzarlo, los socorristas lo encontraron flotando inconsciente sobre el agua.
El operativo de rescate incluyó la actuación de efectivos de la Prefectura de Maldonado, profesionales de la brigada de guardavidas y el equipo de Cardiomovil. Durante poco más de 40 minutos, estos rescatistas emplearon técnicas avanzadas de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso del desfibrilador externo automático (DEA) con la esperanza de devolverle la vida a Chozas. Desafortunadamente, todos los esfuerzos realizados no fueron suficientes para revertir la inactividad de su corazón.
La fiscal Jessica Pereyra, encargada de investigar los hechos, ha ordenado la realización de una pericia forense para esclarecer las circunstancias que precipitaron la muerte de este turista. Datos ofrecidos por los medios locales indican que Chozas ingresó al agua desde una parada diferente, siendo arrastrado por las fuertes corrientes hasta el lugar donde finalmente fue hallado.
Es de resaltar que la ausencia de guardavidas en esa zona específica de la playa es advertida por el Departamento de Maldonado a través de señalizaciones ubicadas en las cercanías. No obstante, las advertencias no siempre son suficientes para evitar desgracias cuando el deseo de disfrutar el mar se sobrepone a las prudentes precauciones.