Encender una vela en el río: una nueva esperanza para encontrar a Yessica
La desaparición de Yessica, de 10 años, ha dejado a su familia sumida en la incertidumbre y el dolor desde el pasado martes 7 de enero, cuando fue arrastrada por la corriente del río en Balsa Las Perlas, Cipolletti. La niña se encontraba bañándose junto a su hermano mayor, de 13 años, en una zona que la familia visitaba regularmente. Aunque el padre logró rescatar al adolescente, la fuerte correntada se llevó a la niña, sin que hasta el momento haya señales de su paradero.
El operativo de búsqueda, que incluye buzos, drones y equipos especializados, sigue adelante con intensidad, pero los resultados aún no llegan. Ante esta situación, la madre de Yessica decidió recurrir a un método alternativo conocido como "la prueba de la vela", una práctica que busca orientación a través de la corriente del agua. “Lo vamos a hacer hoy mismo. Aquí tengo la velita, vamos a encenderla y ver hacia dónde va. Espero que esto nos dé alguna respuesta y nos permita estar más tranquilos”, explicó la madre, mientras permanecía en el llamado "punto cero", el lugar donde ocurrió el incidente.
La familia había llegado desde Neuquén hace pocos meses, después de mudarse desde Bolivia nueve años atrás. Aunque Yessica y sus hermanos conocían la zona, no sabían nadar. “Siempre venían acá con sus hermanos más grandes, nunca había pasado nada. Este lugar lo conocían, pero esta vez fue diferente”, relató la madre, visiblemente emocionada.
Además de las tareas oficiales, la familia organiza una búsqueda comunitaria para este domingo, a partir de las 10 de la mañana. “Pedimos a las personas de buen corazón que se acerquen a ayudarnos a recorrer las orillas del río. Cualquier mano que se sume será de gran ayuda. También necesitamos que la gente que conoce el río, como los guardavidas o quienes practican canotaje, nos apoyen”, expresó la mujer.
Los vecinos de Balsa Las Perlas ya han mostrado su solidaridad, ofreciendo ayuda y apoyo emocional. A la familia se le ha brindado asistencia psicológica y el acompañamiento de funcionarios municipales desde el primer día. Sin embargo, el paso del tiempo incrementa la angustia. “Son muchos días de búsqueda y todavía no tenemos ninguna respuesta. Es un dolor muy grande”, confesó la madre de Yessica. Por ahora, una llama encendida sobre el agua representa una chispa de esperanza en medio de la desolación.