2025-01-24

"Yo fui uno de los que mató a Cabezas": el estremecedor encuentro entre el sobrino del fotógrafo y uno de sus asesinos

José Luis Cabezas fue asesinado el 25 de enero de 1997 en Pinamar, un crimen que conmocionó al país.

El sobrino del reportero gráfico José Luis Cabezas, asesinado en 1997, vivió un encuentro inesperado al cruzarse con Horacio Braga, uno de los integrantes de la banda de Los Horneros, condenado por el crimen. El joven, hijo de Gladys Cabezas, relató cómo el exconvicto, trabajando en un puesto de choripanes, le confesó sin reparos: "Yo estuve detenido porque fui uno de los que mató a Cabezas".

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José Luis Cabezas fue asesinado el 25 de enero de 1997 en Pinamar, un crimen que conmocionó al país. El fotógrafo de la revista Noticias había logrado capturar la primera imagen del empresario Alfredo Yabrán, figura vinculada al homicidio. Braga fue parte de la banda que, bajo las órdenes del expolicía Gustavo Prellezo, ejecutó el crimen.

El sobrino de Cabezas se encontraba en un recital en Baradero cuando sucedió el encuentro. Según reconstruyó Gladys Cabezas, su hijo quedó atónito al escuchar la confesión y solo logró responder: "Jodeme, era mi tío". Braga, de manera despreocupada, replicó: "Uh, loco, qué sé yo". Aunque inicialmente se alejó del lugar, el joven decidió regresar y enfrentar al exconvicto. “Mi hijo pensó: 'Este tipo fue el que mató a mi tío, el que destrozó a mi familia'”, contó Gladys.

Al volver, el sobrino de Cabezas intentó filmar a Braga, lo que provocó una reacción hostil del exconvicto. "Te lo dije y no me dijiste nada, y ahora me venís a filmar. Una impunidad", le recriminó. Braga, quien recuperó su libertad en 2005, había declarado en ese entonces que había "pagado su deuda con la sociedad" y que solo quería "vivir tranquilo".

El episodio, ocurrido hace dos semanas pero difundido recientemente, reavivó el dolor de la familia Cabezas. Gladys criticó duramente a la Justicia por las condenas otorgadas a los responsables. “Cuando alguien mata a otra persona, debería recibir una condena ejemplar, y ninguno de ellos la tuvo. Se jactan de haberlo matado”, expresó con indignación.

Con un tono de resignación y tristeza, Gladys concluyó: "Lo quiero recordar con una sonrisa, pero te enterás de estas cosas y decís: los jueces no pueden ser tan hijos de puta". La familia Cabezas sigue luchando por mantener viva la memoria de José Luis y por reclamar justicia plena en su caso.

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