La remontada épica del campeón de la 49° Regata del río Negro: “Creí que lo teníamos todo perdido”
La 49° Regata del Río Negro fue una prueba de resistencia y determinación para todos los competidores, pero para los ganadores, el choelense Julián Salinas y Juan Ignacio Cáceres, la victoria fue especialmente dulce, después de superar numerosos obstáculos.
Julián Salinas compartió para 7 en Punto su experiencia y destacó la importancia del trabajo en equipo. "La regata la disfruté mucho de punta a punta. Compartir el bote con Juani fue muy muy bueno y lindo", expresó.
Sin embargo, para ellos la regata no estuvo exenta de desafíos. "A partir de la tercer etapa de Roca-Regina, yo llevé un tachito con fruta en la parte de adelante del bote para ir comiendo durante la etapa y se llenó de agua del río, entonces se ve que al comer eso tuve varios problemas gastrointestinales que me llevaron a una deshidratación", explicó.
A pesar de este problema, logró continuar compitiendo con la ayuda y apoyo de su compañero de bote, Juan Ignacio Cáceres. "En el día de descanso, dentro de todo la pase bien, pero a la noche me empece a sentir mal, y el día de la etapa de Beltrán - Choele ya estaba muy pero muy mal. Deshidratado sobre todo".
Relató que tuvo que ir tres veces a la guardia: "Me sentía mareado y fui a la guardia. Ahí me pasaron suero para poder competir en la etapa y no estar tan deshidratado. Llegué a esa etapa muy mal, sin fuerza; prácticamente me arrastró Juani, así que a la tarde volví a la guardia, me pasaron otro suero y al día siguiente, antes de largar la etapa de Conesa me hicieron un chequeo para ver si podía continuar, por lo que tuve que ir de vuelta".
Por este motivo, en Conesa tuvieron que cambiar drásticamente la estrategia: "Era más de ahorrar y no perder la ventaja que teníamos, que salir a atacar, que era la idea en un principio.
"Con el pasar de los días me fui sintiendo mejor y evolucionando hasta el sábado" destacó. Pero los inconvenientes no terminarían ahí.
"En la etapa de San Javier- Viedma en los primeros ocho kilómetros hubo muchísimas olas así que fue una etapa complicada, sobre todo compitiendo con el bote perseguidor que es de allá de la zona de Patagones, Damián y Abraham que andan muy bien en olas con el río de esa forma.
"Al kilómetro con Juani tuvimos problemas con esas olas: al tener un bote más chico, un talle L, que está perfecto para sin olas pero con olas necesitas un poquito más, que flote un poquito más y no se hunda tanto, nos empezó a entrar agua y nos fuimos abajo prácticamente. Tuvimos que salir a la costa, sacarle el agua y perdimos mucho tiempo", explicó.
"De los 25 segundos a favor que teníamos según la lancha de la organización, estuvimos casi cuatro minutos abajo y prácticamente lo teníamos todo perdido, hasta que cambió la marea, se plancharon un poco las olas y pudimos remar más cómodos y salimos a recortar esa diferencia que prácticamente era de 1000 metros. No veíamos a la distancia al otro bote y llegamos junto a ellos a Viedma.
A pesar de perder tiempo valioso, los campeones lograron recuperarse y remontar la diferencia, llegando a la meta en primer lugar. "La remontada fue bastante complicada, gastamos mucha energía pero llegamos y pudimos ganar la regata así".
Sobre su compañero de equipo destacó: "Era un sueño poder ganar la regata junto a Juani, tiene una trayectoria muy grande en este deporte, es uno de los ídolos nacionales, compitió en los juegos olímpicos y muchas regatas importantes a nivel mundial, así que para mí era un sueño competir con él y más aún poder ganarla juntos", expresó el campeón.
"Durante todas las etapas nos acompañó Mati Garay y Giuli Bruno y después en algunas etapas fue mi familia, así que le agradezco mucho a ellos, a mi familia, a Juani por supuesto, por toda la regata pero sobre todo en la de Choele que prácticamente me tuvo que arrastrar, a la familia de Juani, que a partir de la etapa de Choele hicieron todas las etapas para abajo siguiendonos y alentandonos, y también agradecer a los sponsors".
Ahora, Juli se prepara para su próximo desafío, el Selectivo de maratón clasificatorio al mundial, que se llevará a cabo en abril en Concepción del Uruguay. "La meta principal que tengo es el Selectivo de maratón clasificatorio al mundial... Recién terminada la regata tengo unos días de descanso y para más o menos mitad de febrero comienza la preparación específica", explicó, ya que "en el maratón, remando se hacen acarreos, que son tramos de competencia en los que te bajas del bote y tenes que correr llevándolo para volver al agua y continuar remando. Es divertido pero hay que acostumbrarse, sino te quedas sin aire" concluyó.